Actualidad 11 de septiembre de 2026

Alerta en Argentina por una nueva variante de COVID: qué se sabe y cuán peligrosa es.

Boggio
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Argentina detectó por primera vez la presencia del sublinaje BA.3.2 del SARS-CoV-2, una nueva variante descendiente de Ómicron que ya había sido identificada en distintos países, el hallazgo fue confirmado mediante el sistema de vigilancia genómica de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) Malbrán y fue incorporado al último Boletín Epidemiológico Nacional.

Los primeros tres casos corresponden a residentes de la provincia de Buenos Aires y fueron identificados a partir de muestras tomadas entre el 26 de abril y el 18 de julio de 2026.

El dato generó atención por tratarse de un linaje que todavía se encuentra bajo seguimiento internacional. Sin embargo, el Ministerio de Salud señaló que por el momento BA.3.2 no representa un riesgo adicional sustancial para la salud pública.

De los tres pacientes identificados en el país, uno requirió internación debido a comorbilidades previas, pero los tres evolucionaron favorablemente, sin que se haya establecido una relación entre la variante y una mayor gravedad de los cuadros.

La detección surgió de un proceso de vigilancia que permitió analizar 21 genomas correspondientes a muestras obtenidas durante ese período, de los cuales tres fueron identificados como BA.3.2. Esto representa el 14% de las muestras secuenciadas en ese conjunto.

Para las autoridades sanitarias, el hallazgo demuestra la importancia de mantener activa la vigilancia genómica, ya que permite detectar la aparición o introducción de nuevos linajes incluso cuando la circulación general del virus permanece en niveles bajos.


¿Qué es la BA.3.2?


BA.3.2 desciende de la variante Ómicron BA.3 y fue identificada inicialmente en Sudáfrica en noviembre de 2024. La Organización Mundial de la Salud la clasificó como Variante Bajo Monitoreo (VUM), una categoría utilizada para aquellos linajes que presentan características que justifican un seguimiento específico, pero que no necesariamente implican una amenaza sanitaria mayor.

Antes de su detección en Argentina, ya había sido registrada en países como Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guayana Francesa.


Una de las razones por las que los científicos siguen de cerca a BA.3.2 está relacionada con sus modificaciones genéticas. Investigaciones internacionales señalan que algunas mutaciones de la proteína Spike podrían favorecer cierto escape frente a la inmunidad generada por infecciones anteriores o vacunas.

Esto no significa que las vacunas hayan dejado de funcionar ni que la variante produzca necesariamente una enfermedad más grave: se trata de una característica que requiere seguimiento para determinar cuál es su impacto real en la población.


La OMS mantiene a BA.3.2 dentro de las variantes que requieren vigilancia y, de acuerdo con las evaluaciones disponibles, no existen hasta el momento evidencias que permitan afirmar que haya provocado un incremento significativo del riesgo para la salud pública frente a los linajes de Ómicron que circulan actualmente.

Por eso, el principal objetivo de los organismos sanitarios es observar cómo evoluciona su transmisión, su capacidad para evadir la inmunidad y, fundamentalmente, si aparecen cambios en la gravedad de los cuadros.


La situación en Argentina


El Boletín Epidemiológico Nacional indica que la circulación general del SARS-CoV-2 en Argentina se mantiene actualmente en niveles bajos y estables. La aparición de los primeros casos de BA.3.2, por lo tanto, no supone por sí misma un regreso al escenario de la pandemia ni implica la adopción de medidas extraordinarias de aislamiento. El seguimiento continuará a través de la vigilancia virológica, epidemiológica y de los indicadores de gravedad.


La recomendación de los especialistas, mientras se acumula mayor evidencia, es evitar tanto la subestimación como la alarma. Los virus respiratorios continúan evolucionando y la vigilancia permite detectar cambios antes de que puedan transformarse en un problema sanitario mayor.

En este caso, la información disponible hasta septiembre de 2026 indica que BA.3.2 merece seguimiento, pero no hay elementos para afirmar que sea una variante especialmente peligrosa. La evolución de los casos y su comportamiento en los próximos meses serán determinantes para establecer si adquiere mayor circulación o impacto.

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