Buenos Aires.
El Gobierno argentino solicitó formalmente la colaboración de Estados Unidos para avanzar en la liberación del gendarme Nahuel Agustín Gallo, quien permanece detenido en Venezuela desde el 8 de diciembre de 2024, en un caso que Buenos Aires considera arbitrario y carente de garantías judiciales.
La gestión se da en el marco de una estrategia diplomática más amplia que busca sumar presión internacional sobre el gobierno venezolano, en momentos en que Caracas enfrenta fuertes cuestionamientos por violaciones a los derechos humanos y por la detención de ciudadanos extranjeros y opositores políticos.
Gallo, de 34 años, fue arrestado cuando intentaba ingresar a Venezuela para reunirse con su pareja y su hijo, quienes residían en ese país. Desde entonces, no se informó oficialmente una causa judicial en su contra ni se permitió un acceso consular pleno, situación que generó preocupación tanto en su familia como en las autoridades argentinas.
De acuerdo a testimonios recogidos por allegados y por exdetenidos, el gendarme habría estado alojado en distintos sectores del penal El Rodeo I, sin comunicación regular con el exterior y sin precisiones sobre su estado de salud. Estas circunstancias motivaron denuncias por desaparición forzada y vulneración de derechos fundamentales.
Ante este escenario, la Casa Rosada decidió profundizar las gestiones internacionales y recurrir al respaldo de Estados Unidos, que mantiene un rol activo en la presión diplomática sobre el régimen de Nicolás Maduro. Funcionarios argentinos consideran que el apoyo estadounidense puede ser clave para incluir el caso de Gallo en negociaciones más amplias vinculadas a la liberación de presos políticos.
En las últimas semanas, el gobierno venezolano anunció una ley de amnistía que permitió la excarcelación de decenas de detenidos, lo que generó expectativas en torno a la posible liberación del gendarme argentino. Sin embargo, hasta el momento no hubo confirmación oficial de que Gallo haya sido incluido en esa medida, por lo que el Gobierno argentino mantiene una postura de cautela.
Desde el entorno familiar expresaron que, si bien valoran las gestiones diplomáticas en curso, continúa la incertidumbre por la falta de información concreta sobre el paradero y la situación legal de Gallo. La prioridad, remarcan, es garantizar su integridad física y su pronto regreso a la Argentina.
Fuentes oficiales señalaron que, aunque no se esperan resultados inmediatos, el caso seguirá siendo una prioridad en la agenda internacional del Gobierno. La estrategia contempla mantener el reclamo en organismos multilaterales y fortalecer la coordinación con países aliados para exigir el respeto al debido proceso y a los derechos humanos.
La detención de Nahuel Gallo se convirtió así en un nuevo foco de tensión en la relación entre Argentina y Venezuela, y en un símbolo del complejo escenario político y diplomático que atraviesa la región.