
La Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca mantiene conversaciones con los feriantes que trabajan en la Plaza 25 de Mayo, luego de que se anunciara una revisión de los puestos que podrán continuar funcionando en el principal espacio público de la ciudad. La situación generó preocupación entre los trabajadores, que habían sido notificados sobre una posible reubicación a partir del próximo fin de semana.
El conflicto se abrió luego de que inspectores municipales concurrieran durante el último fin de semana y comunicaran a los feriantes que no podrían continuar instalándose en la plaza. Los trabajadores señalaron que ya contaban con un lugar previsto para ser trasladados.
Ante el reclamo, representantes del municipio mantuvieron una reunión este jueves con los vendedores para avanzar en una solución que permita ordenar la actividad y, al mismo tiempo, contemplar la situación laboral de quienes participan de la feria.
La secretaria de Protección Ciudadana, Mariela Romero, explicó que la principal diferencia estará vinculada con el tipo de actividad que desarrolla cada puesto.
Según indicó, los artesanos podrán continuar en la Plaza 25 de Mayo, mientras que quienes se dedican a comercializar productos que no corresponden a la actividad artesanal deberán ser reubicados en otros espacios. La evaluación será individual y estará determinada por los productos que ofrece cada feriante.
Mientras se desarrolla este proceso, el municipio decidió permitir que durante el próximo fin de semana todos los feriantes puedan permanecer en la plaza. La medida busca dar continuidad al diálogo y disponer del tiempo necesario para analizar cada caso antes de adoptar una resolución definitiva. Desde el Ejecutivo municipal señalaron que existe predisposición de ambas partes para alcanzar un acuerdo.
La discusión tiene como antecedente una reunión realizada en marzo, cuando el municipio había comunicado que la feria de la Plaza 25 de Mayo estaba destinada a la exposición y venta de artesanías y no a la reventa de productos.
En aquella oportunidad se habría establecido un plazo de seis meses para que los trabajadores pudieran adecuarse a esas condiciones. Cumplido ese período, la comuna retomó ahora la revisión de los puestos y de las actividades autorizadas.



