
Al menos 21 personas murieron y más de 100 resultaron heridas este viernes tras un atentado con un vehículo cargado de explosivos contra una mezquita ubicada en un complejo policial de la ciudad de Kohat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el noroeste de Pakistán. El ataque ocurrió alrededor de las 13:15, hora local, mientras se desarrollaban las tradicionales oraciones del viernes, cuando el lugar se encontraba con numerosos fieles.
Entre las víctimas fatales se encuentran 15 agentes de la Policía y un niño de cuatro años. El número de heridos fue situado en 103 por autoridades sanitarias locales, entre ellos 73 policías y 30 civiles. Algunos de los lesionados permanecen internados y varios fueron derivados a centros médicos de Peshawar debido a la gravedad de sus heridas.
Luego de la primera explosión se produjo un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y un grupo de hombres armados que intentó ingresar al complejo policial. El jefe de la Policía de Khyber Pakhtunkhwa, Zulfikar Hameed, calificó el episodio como un ataque suicida. Las autoridades informaron que siete militantes participaron del asalto y que varios murieron durante los enfrentamientos posteriores. Hasta el momento, ningún grupo se adjudicó la autoría del atentado.
El ataque se produjo en un contexto de creciente violencia en las zonas fronterizas de Pakistán con Afganistán, donde durante los últimos meses aumentaron los ataques contra fuerzas policiales y militares. Islamabad acusa a militantes de utilizar territorio afgano como refugio para preparar operaciones, mientras que las autoridades talibanas de Afganistán rechazan esas acusaciones. El presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, expresó sus deseos de recuperación para los heridos y el primer ministro Shehbaz Sharif condenó el atentado.



