El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue detenido este sábado por orden de la Corte Suprema, que dispuso su arresto preventivo ante el riesgo de fuga y para garantizar el orden público, luego de que el sistema de monitoreo alertara un intento de ruptura de la tobillera electrónica que controlaba sus movimientos.
Según la resolución del magistrado Alexandre de Moraes, entre las 00:00 y las 00:08 horas se detectó una “violación del equipamiento electrónico”, lo que indicó que Bolsonaro intentó desprenderse del dispositivo para huir, aprovechando la confusión generada por una manifestación convocada frente a su residencia por uno de sus hijos en señal de apoyo. El juez sostuvo que el tumulto “tenía alta probabilidad de comprometer la prisión domiciliaria” que cumplía el exmandatario.
Bolsonaro se encontraba bajo arresto domiciliario desde agosto, tras ser condenado por liderar una trama golpista. Además de la tobillera, tenía prohibido usar redes sociales y mantener contactos políticos o diplomáticos. De Moraes recordó que varios aliados del expresidente ya lograron escapar del país, lo que agravó el temor de una posible fuga.
La Policía Federal ejecutó la orden de detención a primera hora de la mañana en Brasilia. La Corte Suprema pidió que el procedimiento se realizara “sin esposas y sin exposición mediática”, respetando la dignidad del exjefe de Estado.
Aunque la medida no implica aún la ejecución plena de su condena, sí marca un endurecimiento judicial en un contexto político altamente tenso en Brasil. El caso vuelve a poner en el centro del debate el impacto institucional de los movimientos bolsonaristas y la respuesta del Supremo ante eventuales amenazas al orden democrático.