
A casi un mes de la desaparición de Maira Romina Cabrera, de 27 años, la incertidumbre continúa en el departamento La Paz. La joven fue vista por última vez el 10 de agosto y desde entonces no existe información confirmada sobre su paradero.
La causa está a cargo de la fiscal de la Sexta Circunscripción Judicial, Jorgelina Sobh, y durante las últimas semanas se desplegaron rastrillajes, allanamientos, análisis de teléfonos y registros de cámaras, además de la intervención de distintas divisiones policiales.
Maira continúa incorporada al Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas.
La investigación sumó elementos considerados relevantes. En un domicilio de la ciudad de Santiago del Estero fueron secuestrados una mochila, un teléfono celular y otras pertenencias que serían de Maira.
El lugar habría sido frecuentado por la joven y allí residiría una persona con la que mantuvo una relación. Los dispositivos y demás elementos quedaron sometidos a peritajes con el objetivo de establecer comunicaciones, movimientos y posibles datos que permitan reconstruir las horas previas a su desaparición. La pesquisa también analiza distintas líneas telefónicas y otros elementos incautados durante los procedimientos.
Otro de los puntos que intenta esclarecer la Justicia es el recorrido que realizó Maira aquel 10 de agosto. De acuerdo con la información reunida durante la investigación, la joven se habría trasladado desde Casa de Piedra hacia Telarito para encontrarse con una persona de su entorno.
También surgió la hipótesis de que pudo haber continuado viaje a bordo de un camión, una posibilidad vinculada a una modalidad de traslado que, según familiares, utilizaba ocasionalmente. En ese contexto, tres camioneros fueron convocados a declarar para aportar información que permita reconstruir sus movimientos y determinar qué ocurrió durante las horas posteriores al último contacto conocido.
Mientras tanto, la familia sostiene una hipótesis diferente y expresó públicamente sus sospechas sobre la expareja de Maira. La madre de la joven pidió que el hombre fuera detenido y manifestó su temor de que pudiera haberle ocurrido algo dentro o en las inmediaciones de los terrenos donde él desarrolla actividades.
Sin embargo, esas acusaciones forman parte de las manifestaciones de la familia y no implican que exista una responsabilidad penal acreditada: el hombre negó ser pareja de Maira y afirmó haberla visto subir a un camión. La Justicia mantiene abiertas las distintas líneas investigativas.
En las últimas horas se produjo además una nueva etapa en los rastrillajes. La Policía continúa trabajando con perros entrenados para la búsqueda de restos humanos y con drones destinados a delimitar zonas y organizar las cuadrículas de búsqueda.
Estos procedimientos se realizan teniendo en cuenta el tiempo transcurrido y las características del terreno. Hasta el momento, sin embargo, no se encontró ningún elemento que permita establecer dónde está Maira ni confirmar qué ocurrió con ella.
La utilización de canes especializados no significa que la investigación haya establecido que Maira esté muerta. Se trata de una de las herramientas empleadas por los investigadores para abarcar diferentes hipótesis ante la ausencia de rastros concluyentes. De hecho, desde los primeros días también fueron utilizados perros destinados a localizar personas con vida.
Los rastrillajes, allanamientos y peritajes continúan bajo dirección judicial, mientras se procura reconstruir una secuencia que todavía presenta interrogantes centrales.
La desaparición de Maira Romina Cabrera permanece así como una investigación abierta, sin una respuesta definitiva para su familia. A medida que pasan los días, cada teléfono peritado, cada testimonio y cada recorrido reconstruido adquieren importancia para establecer qué ocurrió después del último momento en que fue vista.
La búsqueda continúa y el pedido fundamental de sus familiares sigue siendo el mismo: encontrar a Maira y conocer la verdad sobre su destino.



