Actualidad 19 de septiembre de 2026

El Niño 26/27: Cómo impactará en Catamarca.

Boggio
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El fenómeno de El Niño ya está instalado y comienza a convertirse en uno de los principales factores climáticos a seguir durante la primavera y el verano 2026/2027. El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que las condiciones actuales del océano Pacífico ecuatorial son compatibles con la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), con un calentamiento de las aguas especialmente marcado hacia el este del Pacífico y vientos alisios debilitados.

De acuerdo con la actualización de septiembre, los modelos climáticos estiman una probabilidad del 100% de que El Niño continúe durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.


El Niño es un fenómeno natural de escala global que se origina en el comportamiento del océano y la atmósfera sobre el Pacífico ecuatorial. Cuando las aguas superficiales de esa región se calientan por encima de sus valores habituales y se modifican los vientos y la circulación atmosférica, también pueden cambiar los patrones de temperatura y precipitaciones en diferentes partes del mundo.

En Argentina, uno de sus efectos más conocidos es el aumento de la probabilidad de lluvias superiores a lo normal durante determinados períodos y regiones. Sin embargo, los especialistas remarcan que El Niño no significa que necesariamente llueva más en todo el territorio ni que pueda anticiparse con meses de anticipación una tormenta específica. El impacto depende de la región, la época del año y la interacción con otros factores meteorológicos.


Para Argentina, el escenario de la campaña 2026/2027 presenta oportunidades y riesgos. Una mayor disponibilidad de agua puede resultar favorable para determinadas actividades agropecuarias, pero cuando las precipitaciones son excesivas o se concentran en períodos muy cortos pueden producir anegamientos, inundaciones, erosión, deterioro de caminos y afectación de infraestructura.

El INTA ya advirtió que las lluvias superiores a lo normal previstas para la primavera y el verano obligan a adaptar el manejo productivo y prestar especial atención a los terrenos con menor capacidad de drenaje.

El organismo también recomienda mantener libres los canales y vías de escurrimiento, revisar alcantarillas y caminos y proteger maquinaria e insumos frente a posibles excesos hídricos.

En Catamarca, el fenómeno merece una consideración particular debido a las características geográficas de la provincia.

A diferencia de las regiones del Litoral, donde la señal de El Niño sobre las precipitaciones suele ser más marcada, en el NOA el comportamiento puede presentar una mayor variabilidad. Por eso, no existe evidencia para afirmar que toda la provincia tendrá una temporada de inundaciones.

Lo que sí se incrementa es la necesidad de monitorear episodios de lluvias intensas, especialmente aquellos capaces de descargar grandes cantidades de agua en poco tiempo y generar escurrimientos rápidos desde las zonas serranas hacia sectores bajos.


Uno de los principales puntos de atención será el comportamiento de ríos, arroyos y cauces temporarios. En Catamarca, una tormenta intensa puede producir una creciente repentina incluso cuando la precipitación no se registra directamente en la localidad afectada, debido al desplazamiento del agua desde sectores elevados.

Esta situación puede generar cortes de caminos, complicaciones en badenes, socavamiento de infraestructura, desbordes y dificultades para circular por rutas y caminos rurales. El riesgo puede aumentar cuando se suceden varias jornadas húmedas y el suelo pierde capacidad para absorber nuevas precipitaciones.

Cómo impactará en Catamarca


El Valle Central, incluyendo San Fernando del Valle de Catamarca y localidades cercanas, también deberá prestar atención a los episodios de tormentas fuertes. En sectores urbanos, una gran cantidad de agua acumulada en poco tiempo puede superar la capacidad de determinados sistemas de drenaje y provocar anegamientos en calles, sectores bajos y zonas próximas a canales.

La situación puede complicarse todavía más cuando las precipitaciones coinciden con escurrimientos provenientes de áreas serranas. Por este motivo, la limpieza de canales, desagües, alcantarillas y vías naturales de escurrimiento adquiere especial importancia antes del inicio de los períodos de mayor actividad de tormentas.

¿Qué pasará en el Interior?


El interior provincial presenta además diferentes niveles de exposición según las características de cada departamento. En zonas montañosas pueden adquirir mayor relevancia las crecientes, los derrumbes y los cortes de caminos; mientras que en áreas rurales y agrícolas será necesario encontrar un equilibrio entre el beneficio de contar con mayores aportes de agua y los problemas que puede ocasionar un exceso de humedad.

La preparación de caminos, sistemas de drenaje, alcantarillas, maquinaria, corrales y reservas también será importante para reducir posibles pérdidas durante episodios de precipitaciones intensas.


El escenario ya está siendo tomado en cuenta por las autoridades. La Agencia Federal de Emergencias realizó durante septiembre una jornada de trabajo junto a organismos de Catamarca para analizar las previsiones climáticas e hídricas y evaluar posibles escenarios de afectación asociados al fenómeno El Niño 2026/2027.

En el encuentro participaron representantes provinciales y organismos vinculados con seguridad, protección civil, salud, recursos hídricos y respuesta ante emergencias. El objetivo es fortalecer la coordinación y la capacidad de anticipación antes de que se produzcan situaciones de riesgo.

¿Cuando se hará sentir?


La temporada de mayor atención se extenderá durante la primavera y el verano, especialmente entre octubre de 2026 y los primeros meses de 2027. Durante ese período será fundamental diferenciar entre el pronóstico climático de largo plazo y el pronóstico meteorológico de corto plazo.

El primero permite establecer que determinadas condiciones tienen mayor probabilidad de ocurrir; el segundo es el que permite conocer, con algunos días de anticipación, dónde pueden producirse tormentas fuertes y si existe riesgo para la población. Por eso, la presencia de El Niño no significa que una inundación esté asegurada, sino que obliga a incrementar la vigilancia sobre determinados escenarios meteorológicos.


Para Catamarca, el principal desafío será entonces la prevención. Mantener despejados los canales y desagües, controlar alcantarillas y badenes, revisar sectores vulnerables, establecer mecanismos de comunicación rápida y seguir los avisos oficiales serán medidas fundamentales durante la temporada.

En las zonas rurales también será necesario proteger animales, maquinaria e insumos y garantizar vías de comunicación ante eventuales cortes. El Gobierno nacional ya difundió recomendaciones específicas para reducir los riesgos vinculados con las lluvias intensas y destacó la importancia de la coordinación entre productores, municipios y organismos de emergencia.


El Niño 2026/2027 representa, en definitiva, un escenario que combina posibilidades y riesgos. Para algunas actividades, una mayor disponibilidad de agua puede resultar beneficiosa, mientras que los episodios de precipitaciones excesivas pueden generar dificultades para las poblaciones, la producción y la infraestructura.

En Catamarca, donde las condiciones geográficas hacen que las crecientes y los escurrimientos puedan producirse rápidamente, la clave estará en anticiparse y no esperar a que se produzca una emergencia para comenzar a actuar. El fenómeno ya está confirmado y su evolución continuará siendo monitoreada durante los próximos meses por el Servicio Meteorológico Nacional y los organismos especializados.

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