El obispo diocesano de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, emprendió un viaje a Roma con el objetivo de presentar ante el Vaticano la documentación vinculada al proceso de canonización del Beato Mamerto Esquiú, una de las figuras más emblemáticas de la historia religiosa y cultural de la provincia.
El paso dado por el prelado representa una instancia clave dentro del camino formal que podría conducir a la proclamación como santo del recordado franciscano catamarqueño.
La noticia despertó una fuerte expectativa entre la feligresía local, que mantiene viva desde hace décadas una profunda devoción hacia quien fuera obispo de Córdoba y una voz influyente en la vida política y social del país durante el siglo XIX. A lo largo de los años, numerosos fieles han atribuido milagros a la intercesión del Beato Esquiú, testimonios que forman parte del material reunido y elevado para su evaluación por las autoridades eclesiásticas.
Este avance en el proceso se da en un contexto particularmente significativo para la Iglesia catamarqueña. La diócesis transita el Año Jubilar Diocesano, convocado con motivo de la celebración del Bicentenario del Natalicio de Mamerto Esquiú, que tendrá su punto central el próximo 11 de mayo. Durante este período especial se vienen desarrollando actividades religiosas, culturales y pastorales que buscan revalorizar su legado espiritual, su compromiso con la fe y su mensaje de unidad y diálogo.
Desde la diócesis señalaron que el viaje de monseñor Urbanc constituye un gesto de esperanza y un nuevo impulso para una causa largamente anhelada por la comunidad católica local, que aguarda con fe y expectativa los avances que puedan surgir a partir de esta presentación en Roma.