Una intensa tormenta invernal que azota gran parte de los Estados Unidos provocó un verdadero colapso en el sistema aéreo y encendió la alarma de las autoridades federales.
En solo una jornada, más de 11 mil vuelos fueron cancelados o reprogramados, afectando a millones de pasajeros en aeropuertos clave del país, mientras el fenómeno meteorológico avanza con nieve, hielo, vientos extremos y temperaturas peligrosamente bajas .El impacto de la tormenta no se limitó a las demoras y cancelaciones.
En el estado de Maine, una avioneta privada con ocho personas a bordo se estrelló al intentar despegar del Aeropuerto Internacional de Bangor, en medio de condiciones climáticas adversas. Según los primeros reportes, la aeronave perdió estabilidad pocos segundos después de iniciar la maniobra de despegue y terminó impactando cerca de la pista.
Equipos de emergencia acudieron rápidamente al lugar y las autoridades iniciaron una investigación para determinar las causas del siniestro .La tormenta, identificada como Fern, mantiene bajo alerta a más de 30 estados, con severas restricciones en rutas, cortes de energía y suspensión de actividades públicas.
Aeropuertos de ciudades como Nueva York, Chicago, Boston y Washington operan con capacidad reducida, mientras las aerolíneas advierten que el restablecimiento total de los vuelos podría demorar varios días.
El episodio vuelve a poner en foco la vulnerabilidad del transporte aéreo frente a eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes e intensos, y genera preocupación tanto por la seguridad de los vuelos como por el impacto económico que deja el masivo freno de operaciones .