
Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, se convirtió en el principal desafiante político del primer ministro Benjamin Netanyahu en las elecciones legislativas celebradas el pasado 27 de octubre. Al frente de su partido Yashar, busca poner fin a la continuidad del actual mandatario y encabezar una nueva etapa política en el país.A los 66 años, Eisenkot cuenta con una extensa trayectoria militar.
Nació en Tiberíades, en el seno de una familia de origen judío marroquí, y desarrolló una carrera de más de cuatro décadas dentro del Ejército israelí. Entre 2015 y 2019 ocupó la jefatura del Estado Mayor, uno de los cargos más importantes de la estructura militar del país.
Su figura adquirió mayor protagonismo después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, cuando se incorporó al gabinete de guerra encabezado por Netanyahu. Sin embargo, en junio de 2024 abandonó ese espacio y cuestionó la conducción del conflicto, al considerar que el Gobierno no tenía una estrategia clara para el futuro de Gaza.La historia personal de Eisenkot también estuvo marcada por la guerra.
Su hijo Gal, de 25 años, murió en diciembre de 2023 durante los enfrentamientos en la Franja de Gaza. Además, dos de sus sobrinos también perdieron la vida durante el conflicto.En el plano político, Eisenkot fundó Yashar en 2025 y construyó una propuesta que se presenta como una alternativa al liderazgo de Netanyahu.
Entre sus principales planteos figuran la creación de una comisión independiente para investigar los fallos de seguridad que permitieron el ataque del 7 de octubre y una reforma del sistema de reclutamiento militar para eliminar las exenciones generales de los sectores ultraortodoxos.Sin embargo, su eventual llegada al Gobierno no implicaría necesariamente un cambio profundo en la política militar israelí.
Eisenkot mantiene posiciones firmes en materia de seguridad, respalda el uso de la fuerza contra organizaciones armadas como Hezbolá y también rechaza la creación de un Estado palestino.Las elecciones dejaron un escenario sin mayorías claras.
El bloque encabezado por Netanyahu obtuvo 53 bancas, mientras que el espacio opositor liderado por Eisenkot consiguió 48 en el Parlamento de 120 integrantes. Los partidos árabes alcanzaron 19 escaños y se convirtieron en actores centrales para las negociaciones destinadas a conformar un nuevo Gobierno.
De esta manera, Eisenkot logró consolidarse como el principal rival de Netanyahu, pero el resultado electoral no resolvió quién tendrá la capacidad de reunir los apoyos necesarios para gobernar. El futuro político de Israel dependerá ahora de las negociaciones entre los distintos bloques parlamentarios.



