Irán ordenó el cierre temporal de su espacio aéreo, una medida que se dio en pleno aumento de la tensión con Estados Unidos y en un contexto de protestas internas y advertencias de posibles acciones militares.
La decisión fue comunicada mediante una notificación oficial (NOTAM) que restringió los vuelos sobre gran parte del país, dejando el cielo prácticamente vacío y afectando la circulación aeronáutica en una de las regiones más sensibles del Medio Oriente.
La medida, que estuvo vigente durante un período corto, permitía únicamente vuelos internacionales con permiso previo, mientras que las rutas comerciales habituales quedaron suspendidas o desviado su paso por el territorio iraní.
La decisión se produjo en medio de una escalada de amenazas entre Teherán y Washington, en la que se analizaron respuestas militares por parte de Estados Unidos ante diversos incidentes y tensiones regionales.
Este cierre se sumó a un clima de incertidumbre internacional respecto a posibles reacciones militares y a llamamientos diplomáticos para evitar un conflicto mayor.