Tel Aviv
El Parlamento de Israel aprobó una ley que establece la pena de muerte para personas condenadas por asesinatos considerados terroristas.
La norma, respaldada por el gobierno de Benjamin Netanyahu, marca un endurecimiento histórico en la política penal del país, donde la pena capital no se aplicaba desde hace décadas.
La legislación dispone que la pena de muerte que se ejecutaría mediante ahorcamiento sea la sanción principal en estos casos, especialmente en tribunales militares que juzgan a palestinos en territorios ocupados.
Además, reduce las posibilidades de apelación o indulto y permite que las condenas se dicten sin unanimidad judicial, lo que generó cuestionamientos sobre garantías legales.
La medida provocó una fuerte reacción de organismos internacionales y grupos de derechos humanos, que la calificaron como discriminatoria y contraria al derecho internacional.
Incluso varios países europeos y la ONU manifestaron su preocupación, mientras que la norma podría enfrentar impugnaciones ante la Corte Suprema israelí en medio de un clima de alta tensión política y social.