Corea del Norte volvió a exhibir su capacidad militar con una prueba de misiles supervisada personalmente por Kim Jong-un, quien afirmó que el desarrollo de nuevos sistemas de armas permitirá reforzar las capacidades defensivas del país y generará una respuesta difícil de afrontar para sus adversarios.
El ensayo se realizó el domingo y fue informado este martes por la agencia estatal norcoreana KCNA, en un contexto de renovadas tensiones entre Pyongyang, Estados Unidos y Corea del Sur.
Según las autoridades surcoreanas, el domingo fueron detectados dos misiles balísticos de corto alcance lanzados desde la zona de Wonsan, sobre la costa oriental de Corea del Norte. Los proyectiles recorrieron aproximadamente 450 y más de 600 kilómetros, respectivamente, antes de caer en el mar. Japón informó que los lanzamientos se produjeron fuera de su zona económica exclusiva.
Las imágenes difundidas por KCNA muestran a Kim Jong-un junto a su hija adolescente durante la prueba y una pantalla con información sobre uno de los proyectiles, identificado como Hwasong-11Ma. Corea del Norte atribuyó al misil una velocidad de 2.146 metros por segundo, una altitud de 35,8 kilómetros y un alcance de 908,2 kilómetros. Sin embargo, autoridades militares surcoreanas indicaron que están analizando esos datos y advirtieron que las afirmaciones de Pyongyang sobre sus capacidades misilísticas no pueden considerarse completamente fiables.
El régimen norcoreano presentó el ensayo como una demostración del avance tecnológico de sus fuerzas armadas. Kim sostuvo que el desarrollo del nuevo sistema tiene una importancia significativa para la modernización militar del país. La prensa estatal no brindó inicialmente detalles completos sobre las características del nuevo armamento, aunque las imágenes y los datos difundidos apuntan a un sistema con capacidades hipersónicas.
La prueba se produce mientras continúan las diferencias entre Corea del Norte y Estados Unidos sobre el programa nuclear y misilístico. Washington y Seúl redujeron recientemente algunas actividades militares conjuntas con el objetivo de crear condiciones para retomar el diálogo, pero Pyongyang mantiene sus exigencias para que Estados Unidos abandone lo que denomina una “política hostil”.
Al mismo tiempo, Corea del Norte sostiene que su condición de potencia nuclear es permanente y rechaza que la desnuclearización sea una condición previa para negociar.
El ensayo también ocurrió poco después de que los cancilleres de Corea del Sur, Estados Unidos y Japón reafirmaran en Nueva York su compromiso con la desnuclearización de Corea del Norte y con la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas relacionadas con los programas nuclear y balístico norcoreanos.
La nueva demostración militar agrega tensión a un escenario en el que Seúl mantiene abierta la posibilidad de recuperar los canales diplomáticos con Pyongyang.