Un estudio reciente advierte que las personas que atravesaron una infección por COVID-19 podrían enfrentar un mayor riesgo frente a otros virus respiratorios, en particular la influenza A H3N2.
La investigación, realizada por la Universidad de Chicago, indica que el coronavirus puede generar una debilitación selectiva del sistema inmunológico, dejando a los individuos más expuestos a contagios posteriores.
Según los científicos, la infección por SARS-CoV-2 provoca alteraciones mitocondriales que afectan la energía celular y reducen la eficacia de las células T de memoria, fundamentales para reconocer y combatir virus ya conocidos y nuevas amenazas. Este daño compromete especialmente la respuesta inmunológica frente al subclado K del virus H3N2, aumentando la probabilidad de infecciones graves, brotes y coinfecciones respiratorias.
Los resultados muestran que esta inmunosupresión no se observa en personas que cursaron influenza común u otras infecciones virales, lo que refuerza la idea de que el COVID-19 deja secuelas particulares en el sistema inmune.
Además, el estudio señala que tratamientos como la metformina y el ubiquinol podrían ayudar a revertir parcialmente el daño, mejorando la respuesta frente a la H3N2.
En paralelo, organismos sanitarios advierten que el subclado K del H3N2 presenta una mayor capacidad de transmisión y una notable habilidad para evadir la inmunidad previa, incluso en personas vacunadas.
Esta combinación de factores encendió las alarmas en distintos países y refuerza la importancia de la vigilancia epidemiológica, la vacunación antigripal y la protección de los grupos más vulnerables ante la circulación de virus respiratorios cada vez más agresivos.