Un reciente relevamiento de la consultora Analytica revela que para una familia tipo (dos adultos y dos menores) el costo mensual de alimentos y bebidas —medido bajo el esquema del denominado “Changuito Federal”— superó los $800.000 en muchas provincias argentinas.
El estudio compara los precios de los mismos productos (marca, tamaño y empaque) en diferentes jurisdicciones con el fin de asegurar la comparabilidad regional.
Según el informe, los incrementos mensuales variaron ampliamente: en las provincias patagónicas se observaron las mayores subas, con alzas de hasta 5,3%, mientras que en el noreste (NEA) los aumentos fueron más moderados, incluso cercanos al 1,1%.
En cuanto a montos específicos:
La provincia de Santa Cruz registró el “changuito” más caro del país, con un valor aproximado de $834.177 mensuales.
Por el contrario, en jurisdicciones del NEA como Misiones o Formosa, el valor fue menor, rondando los $748.815 y $749.929, respectivamente.
El informe también hace hincapié en que los precios más bajos no implican necesariamente una mayor capacidad de compra: en la Patagonia, donde los precios son altos, los salarios promedio privados registrados también lo son, lo que reduce el impacto relativo del gasto. Por ejemplo, allí el “changuito” representa alrededor del 15–16 % de dos salarios promedio registrados. En cambio, en el NEA, aunque los precios son más bajos, los ingresos también lo son, lo que hace que ese mismo gasto pese en torno al 29 % del ingreso de dos salarios promedio.
Por último, se advierte que la estructura tributaria provincial, los costos logísticos y la dispersión salarial juegan un papel clave en explicar la divergencia de precios entre regiones.
Contexto y relevancia
Este tipo de medición permite visualizar cómo la inflación alimentaria y de básicos se traduce en el gasto familiar real, especialmente para una familia tipo.
La fuerte dispersión regional pone en relieve las desigualdades territoriales no sólo en niveles de ingreso sino también en términos de costo de vida.
En un año electoral y con la inflación como tema clave de agenda económica, estos datos resuenan como indicadores del poder adquisitivo y la contestación social.