Los Pumas firmaron una de las victorias más emocionantes de los últimos años al derrotar a Escocia por 33-24 en el mítico estadio de Murrayfield, en un test match que quedará marcado por la resistencia, el carácter y la fortaleza mental del equipo argentino. El seleccionado nacional pasó de sufrir un 21-0 en contra en apenas media hora a dar vuelta el partido con un segundo tiempo demoledor.
El trámite comenzó cuesta arriba: Escocia sorprendió con una presión asfixiante y una efectividad total en ataque, apoyando tres tries que dejaron a Argentina en una situación límite. Sin embargo, el quiebre llegó cuando el entrenador Felipe Contepomi decidió realizar cinco cambios simultáneos, modificando por completo la dinámica del equipo. Desde allí, Los Pumas encontraron mayor agresividad, movilidad y claridad con la pelota.
El primer try argentino llegó a través de Julián Montoya, que abrió el camino de la ilusión. Luego se sumaron las conquistas de Rodrigo Isgró, Pedro Rubiolo, Pablo Matera y Justo Piccardo, dándole forma a una remontada histórica. Santiago Carreras aportó cuatro conversiones fundamentales para sostener la diferencia en el marcador.
Un momento clave del partido se dio cuando Escocia quedó con un jugador menos por la amarilla a Blair Kinghorn. Ese pasaje fue aprovechado al máximo por Los Pumas, que encontraron espacios, impusieron su ritmo y terminaron adueñándose del juego físico y territorial.
Con este triunfo, Argentina no solo se queda con un test match de enorme valor simbólico, sino que también se asegura ser cabeza de serie en el Mundial de Australia 2027, consolidando su posición en el ranking global.
La actuación en Murrayfield reafirma la identidad del equipo y abre grandes expectativas para el próximo ciclo, con un plantel que mostró carácter, reacción y un nivel de rugby a la altura de los mejores del mundo.