La ex presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, fue liberada este jueves luego de permanecer detenida cuatro años y siete meses por el denominado caso “Golpe II”, tras la crisis política de 2019. Su salida de la cárcel de Miraflores, en La Paz, se produjo luego de que el Tribunal Supremo de Justicia anulara la sentencia de diez años que cumplía, al considerar que el proceso debía haberse llevado a cabo mediante un juicio de responsabilidades y no a través del fuero ordinario.
Áñez fue recibida por sus hijos, familiares y seguidores, quienes la esperaban con aplausos y flores en las afueras del penal. Al recuperar la libertad, la exmandataria aseguró que nunca se arrepentirá de haber “servido a su patria” y denunció haber sido tratada “como una delincuente” durante su detención.
La líder política asumió la presidencia de Bolivia en noviembre de 2019, tras la renuncia de Evo Morales y en medio de un clima de alta tensión social y política, que dejó un saldo de decenas de muertos y graves denuncias por la actuación de las fuerzas de seguridad. Su liberación ha generado opiniones divididas: sectores de la oposición la consideran una reparación judicial, mientras que organizaciones de derechos humanos cuestionan la falta de justicia por las víctimas de los hechos ocurridos en 2019.
Se prevé que Áñez permanezca en La Paz durante los próximos días y participe en actividades políticas vinculadas al nuevo escenario político boliviano, tras las recientes elecciones.