Internacionales 20 de septiembre de 2026

Lula cuestiona las apuestas y choca con los clubes.

Boggio
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a cuestionar el crecimiento de las apuestas deportivas online y planteó la necesidad de avanzar con medidas para limitar un negocio que, según sostiene su gobierno, está generando consecuencias económicas y sociales, especialmente entre los sectores más vulnerables.

La preocupación está puesta principalmente en el crecimiento de las aplicaciones de apuestas utilizadas desde teléfonos celulares y en el aumento de situaciones vinculadas con el juego compulsivo y el endeudamiento familiar.


El planteo del mandatario abrió un nuevo frente de discusión con el fútbol brasileño, debido al fuerte vínculo económico que existe entre las casas de apuestas y los clubes.

Las entidades deportivas cuestionaron la posibilidad de modificar de manera drástica el actual esquema regulado y advirtieron que una medida de ese tipo podría provocar una caída importante de los ingresos provenientes de patrocinios y, al mismo tiempo, favorecer el crecimiento de plataformas clandestinas que operan fuera del sistema de control y tributación.


Los principales clubes brasileños difundieron un comunicado conjunto en el que expresaron su rechazo a cualquier decisión que, según su interpretación, haga inviable el mercado regulado. Entre las instituciones que suscribieron el documento aparecen Corinthians, Palmeiras, San Pablo, Santos, Flamengo, Fluminense, Botafogo, Vasco da Gama y Cruzeiro.

Los equipos sostuvieron que una eliminación o fuerte restricción de las apuestas legales podría afectar seriamente las finanzas de las instituciones y utilizaron la expresión “golpe mortal al fútbol brasileño” para describir el impacto que, según ellos, tendría la medida.


El conflicto se desarrolla en torno a un mercado que adquirió una dimensión considerable en Brasil. De acuerdo con los datos citados por El Ancasti, la industria de las apuestas mueve más de 30.000 millones de reales por mes y registró un crecimiento cercano al 500% desde enero de 2023. Durante 2025, el país tuvo un promedio mensual de aproximadamente 9,25 millones de apostadores, cifra que superó los 10,8 millones en períodos de mayor actividad futbolística.


Mientras Lula sostiene que el avance de las apuestas requiere una respuesta para reducir sus efectos sobre las familias y las personas con problemas de juego, los clubes plantean que la eliminación del mercado regulado no necesariamente terminaría con las apuestas y podría trasladar una parte de la actividad hacia operadores ilegales.

El debate, por lo tanto, enfrenta dos cuestiones centrales: el impacto social y económico de las apuestas y la importancia que adquirió esta industria como fuente de financiamiento para el fútbol brasileño.

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