Horas antes de la firma del demorado acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, el gobierno de Javier Milei recibió con sorpresa y enojo una decisión del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que volvió a tensar al bloque regional.
Lula, que había dejado trascender que no participaría de la ceremonia de firma prevista para el sábado al mediodía en Asunción, confirmó que un día antes recibirá en Río de Janeiro a los principales líderes de la Unión Europea: el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
En la Casa Rosada interpretaron el gesto como una señal política que resta centralidad al acto formal del Mercosur y genera incomodidad en un momento clave para el acuerdo.
La decisión brasileña fue leída como un movimiento diplomático que refuerza el liderazgo de Lula ante Europa, en detrimento del bloque en su conjunto.
El vínculo personal entre Milei y Lula ya venía deteriorado desde el inicio del mandato del presidente argentino y se profundizó en los últimos días por sus posturas opuestas sobre la situación en Venezuela y el rol de Estados Unidos. El nuevo episodio vuelve a exponer la fragilidad de la relación bilateral en un contexto regional sensible.