En la madrugada del 18 de enero de 2020, Fernando Báez Sosa, de apenas 18 años, fue asesinado a golpes frente al boliche Le Brique, en la ciudad balnearia de Villa Gesell.
El joven se encontraba de vacaciones junto a amigos cuando, tras una discusión dentro del local nocturno, fue retirado por el personal de seguridad. Minutos después, ya en la vía pública, Fernando fue atacado por un grupo de jóvenes que lo rodeó y lo golpeó brutalmente mientras estaba indefenso en el suelo.
La violencia del ataque, la cantidad de agresores y la saña con la que actuaron provocaron una profunda conmoción social en todo el país.Las investigaciones determinaron que ocho jóvenes, la mayoría jugadores de rugby y oriundos de Zárate, participaron de la golpiza fatal. Las cámaras de seguridad, los testimonios y los mensajes intercambiados entre los agresores fueron piezas clave para reconstruir lo sucedido.
El crimen generó marchas multitudinarias, pedidos de justicia y un debate social sobre la violencia en grupo, el consumo de alcohol y ciertos códigos culturales ligados al deporte y a la nocturnidad.
El juicio oral se desarrolló en 2023 en el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1 de Dolores y concluyó con condenas históricas. Cinco de los acusados recibieron prisión perpetua como coautores del homicidio, mientras que los otros tres fueron condenados a 15 años de cárcel como partícipes secundarios.

Con el paso del tiempo, las sentencias fueron revisadas por instancias superiores y, aunque hubo planteos de las defensas, las condenas quedaron firmes, consolidando la responsabilidad penal de los ocho involucrados.
Actualmente, todos cumplen sus penas en distintas unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires.Para la familia de Fernando, el paso de los años no alivió el dolor. Sus padres, Graciela Sosa y Silvino Báez, se convirtieron en una voz constante en el reclamo de justicia y en la lucha contra la violencia.
Participaron activamente en cada etapa del proceso judicial y transformaron su tragedia personal en un mensaje social, insistiendo en la necesidad de educación, prevención y responsabilidad colectiva para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
Cada aniversario del crimen es una fecha cargada de emoción, recuerdo y homenaje, donde Fernando es recordado no solo como una víctima, sino como un joven con sueños, proyectos y una vida que fue injustamente truncada.
A seis años del crimen de Villa Gesell, el caso de Fernando Báez Sosa sigue interpelando a la sociedad argentina. Las condenas representan un paso importante en el camino judicial, pero el impacto del hecho trasciende los tribunales.
La memoria de Fernando permanece viva en el reclamo de sus padres, en las movilizaciones y en el debate social que aún hoy busca respuestas para frenar la violencia extrema y construir una convivencia más justa y segura.
El conmovedor mensaje de Graciela para su hijo.

A través de sus publicaciones, Graciela expresó el amor intacto por su hijo y la herida que el paso del tiempo no logra cerrar. “Descansa en paz, hijo mío”, escribió junto a imágenes de Fernando, y pidió que su nombre no sea olvidado. En otro de los mensajes, insistió en que “todos seamos la voz de Fernando pidiendo justicia”, una frase que se convirtió en un símbolo del reclamo que la familia sostiene desde aquella madrugada de 2020.
El mensaje también incluyó un fuerte llamado a la Justicia para que las condenas contra los responsables del crimen queden firmes de manera definitiva.
Graciela volvió a manifestar su preocupación ante cualquier intento de revisión que pueda derivar en beneficios para los condenados, y remarcó que su lucha no es solo personal, sino también colectiva, para que ningún otro joven pierda la vida de la misma manera.
En paralelo a las publicaciones, familiares y amigos de Fernando participaron de una misa en su memoria, en un clima de profundo recogimiento. Como cada año, el homenaje buscó recordar quién era Fernando más allá del crimen: un joven con sueños, proyectos y una vida que fue brutalmente interrumpida.
A seis años del asesinato que conmocionó al país, el mensaje de su madre volvió a poner en primer plano el impacto del caso Báez Sosa. La causa judicial avanzó con condenas firmes, pero el dolor persiste y el reclamo sigue vigente.
La voz de Graciela Sosa, cargada de amor y firmeza, se transformó una vez más en un llamado a la memoria, la justicia y la reflexión social para que una tragedia así no vuelva a repetirse.