El club River Plate anunció oficialmente que no participará de las reuniones del Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) hasta que se modifiquen los mecanismos de funcionamiento de ese organismo.
La decisión fue comunicada a través de un documento institucional difundido por la entidad de Núñez, donde expresó su disconformidad con la forma en que se toman actualmente algunas decisiones dentro del ente que regula el fútbol argentino.
En el comunicado, la dirigencia del club sostuvo que no existen “garantías procedimentales necesarias” que aseguren un proceso claro y previsible en la toma de decisiones dentro del Comité Ejecutivo. Por ese motivo, River resolvió apartarse de las reuniones hasta que se revisen y corrijan esos mecanismos, aunque aclaró que mantiene su vínculo institucional con la AFA y su participación en el fútbol argentino.
El pronunciamiento también expone diferencias sobre el rumbo del fútbol nacional. Desde hace años, River sostiene que el campeonato de Primera División debería contar con un formato de 20 equipos, una postura que contrasta con los torneos actuales que incluyen una mayor cantidad de clubes. Según la institución, un esquema más reducido permitiría mejorar la competitividad y generar mayores recursos para el desarrollo del fútbol argentino.
Otro de los puntos que generó malestar fue la forma en que se incorporan temas a las reuniones y las decisiones que se toman en esos encuentros. Desde el club señalaron que, en varias oportunidades, los puntos del orden del día no se presentan con la anticipación necesaria, lo que dificulta el análisis previo por parte de los representantes de los clubes.
A pesar de la crítica institucional, River también remarcó en su comunicado que mantiene su histórica defensa del modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro y respaldó a la AFA en la defensa del régimen previsional vigente para la actividad. Sin embargo, dejó en claro que considera necesario mejorar los procesos internos para garantizar mayor transparencia y previsibilidad en la conducción del fútbol argentino.
La decisión del club genera un nuevo foco de tensión dentro del fútbol nacional y abre un debate sobre el funcionamiento del máximo organismo que rige la actividad en el país, en un contexto donde las discusiones sobre el formato de los torneos y la gobernanza del deporte vuelven a ocupar el centro de la escena.