
Una amplia mayoría de los argentinos mantiene una mirada negativa sobre la situación del mercado laboral durante la gestión del presidente Javier Milei.
Según un relevamiento, siete de cada diez consultados consideran que el escenario del empleo es malo, una percepción que refleja las dificultades que atraviesan numerosos trabajadores y familias frente a la pérdida de ingresos, la incertidumbre y la falta de oportunidades.
El diagnóstico se desarrolla en un contexto económico en el que la desaceleración de la inflación convive con problemas vinculados al poder adquisitivo, el consumo y la actividad productiva.
Aunque el Gobierno destaca la reducción de los índices inflacionarios y el ordenamiento de las cuentas públicas, una parte importante de la población no percibe una mejora equivalente en su situación cotidiana. La estabilidad de los precios, por sí sola, no parece suficiente para revertir el malestar generado por la precarización laboral y el deterioro de los ingresos.
La situación de la industria y la construcción también influye en la percepción social. Ambos sectores registran dificultades para sostener sus niveles de actividad, mientras distintas empresas enfrentan una menor demanda, mayores costos y competencia externa. Este escenario repercute sobre el empleo formal y alimenta el temor de quienes dependen de un salario para sostener sus hogares.
La preocupación no se limita a quienes están desempleados, sino que también alcanza a trabajadores registrados que advierten un deterioro de sus condiciones laborales.
El resultado de la encuesta representa un desafío político para la administración de Milei, que sostiene que la economía atraviesa una etapa de reconfiguración estructural.
El Gobierno plantea que el proceso permitirá avanzar hacia un modelo más competitivo y abierto, pero sus críticos advierten que la transición está generando costos sociales elevados.
En ese marco, la evolución del empleo, los salarios y la actividad productiva se consolida como uno de los principales factores que condicionarán la evaluación de la gestión nacional.



