El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump partió este domingo rumbo a Israel y Egipto con la misión de supervisar el acuerdo de cese al fuego en Gaza.
En un anuncio previo a su partida, declaró que “la guerra terminó” y anticipó una cumbre internacional donde participarán líderes de más de veinte países.
Desde Washington, Trump expresó con firmeza: “La guerra terminó, ¿de acuerdo? ¿Lo entienden?”. El propósito de su viaje es refrendar el pacto alcanzado entre Israel y Hamás, que incluye la liberación de rehenes, retirada parcial de tropas israelíes y apertura de corredores humanitarios.
Itinerario diplomático.
Trump aterrizará primero en Tel Aviv, donde tiene previsto hablar ante el Parlamento israelí (Knésset). Posteriormente viajará a Egipto para co-presidir, junto con el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi, una cumbre en Sharm el-Sheij que reunirá a más de veinte líderes del mundo árabe y otros países con interés en la región.
En esa cumbre firmarán formalmente el plan de paz para la Franja de Gaza, con discursos bilaterales y multilaterales.
Claves del acuerdo:
El pacto contempla tres ejes centrales:
1. Liberación de los rehenes retenidos por Hamás.
2. Retirada parcial de las tropas israelíes de zonas clave de Gaza.
3. Apertura de corredores humanitarios para permitir el flujo de alimentos, medicinas y asistencia.
Trump destacó que este consenso diplomático ha generado reacciones positivas en países musulmanes y árabes, algo inusual en los complejos equilibrios de la región.
Participantes y ausencias relevantes:
Están confirmados para asistir en al cumbre: Qatar, Jordania, Kuwait, Baréin y Palestina, entre otros países árabes. Turquía, Indonesia, Francia, Chipre, y representantes de Alemania, Italia, Reino Unido, entre otros.
También estarán presentes el secretario general de la ONU y funcionarios de la Liga Árabe y la Unión Europea. Una ausencia destacada es Arabia Saudita, que hasta ahora no ha anunciado su participación en la cumbre.
Riesgos e incógnitas latentes
Aunque el alto el fuego ya comenzó días antes de la cumbre, su vigencia y efectivo cumplimiento dependerán de la voluntad de las partes en conflicto. Además, la liberación de rehenes es un tema sensible y puede convertirse en punto de tensión si no se cumple según lo pautado.
También pesará la reacción de los países que no participen o que tenían intereses divergentes en el conflicto.