La economía argentina continúa generando preocupación tanto en consumidores, como en este caso en los vendedores, PYMES y comerciantes que día a día notan la baja en el consumo en fechas que garantizan un repunte en sus ventas, pero nuevamente los argentinos optaron por comprar menos o en muchos casos directamente no comprar.
A pesar de las promociones, los descuentos y las cuotas sin interés, el Día de la Madre 2025 no logró revertir la tendencia negativa del consumo. Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas cayeron un 3,5 % interanual, marcando el cuarto año consecutivo en retroceso. Detrás del número hay algo más que un simple movimiento comercial: una señal clara del deterioro del poder adquisitivo y del agotamiento de las estrategias tradicionales para reactivar el consumo interno.
El ticket promedio alcanzó los $37.124, lo que representa un incremento nominal del 9,8 % respecto a 2024. Sin embargo, la inflación lo desdibujó por completo: en términos reales, la caída fue del 16,7 %. Es decir, las familias gastaron más pesos, pero pudieron comprar menos.
El Día de la Madre, históricamente uno de los motores de ventas más fuertes del comercio minorista, se transformó en un reflejo fiel del contexto económico actual. El consumo ya no responde a los estímulos de las promociones, sino que se ajusta a una lógica de supervivencia: comprar lo justo y necesario.
Promociones sin efecto y comercios en alerta
Más del 80 % de los comercios ofrecieron descuentos, cuotas y reintegros. Sin embargo, estas estrategias no alcanzaron. La caída fue generalizada: librerías (–6,3 %), perfumerías (–5,6 %), indumentaria (–3,3 %) y tecnología (–3,2 %) registraron descensos interanuales.
Solo los electrodomésticos y artículos para el hogar mostraron una leve suba del 0,6 %, impulsados por planes de pago y reposición de equipos básicos.
Detrás de esas cifras hay un fenómeno más profundo: la fatiga del consumidor. La pérdida del poder de compra, combinada con la incertidumbre económica, ha generado un clima de contención que ni las fechas más tradicionales logran romper. Muchos comercios pequeños, especialmente pymes familiares, debieron resignar márgenes de ganancia para sostener la clientela.
Una problemática estructural
La baja de ventas no es un hecho aislado, sino parte de un proceso más amplio. Las pymes vienen enfrentando una triple presión: costos operativos en aumento, demanda retraída y competencia de grandes plataformas digitales. Esta combinación erosiona lentamente la base del comercio local, que es también una de las principales fuentes de empleo en todo el país.
El retroceso del consumo en fechas clave, como el Día de la Madre, expone la fragilidad del mercado interno y el impacto social de una economía que aún no logra estabilizarse. Lo que antes era un motivo de celebración familiar y un impulso para los negocios, hoy se convierte en un termómetro de la crisis.
En síntesis
El Día de la Madre 2025 dejó un mensaje claro: no alcanza con promociones si no hay poder adquisitivo. Las ventas no solo cayeron en números, sino en significado. Detrás de cada compra que no se hizo, hay una historia de ajuste, de prioridades resignadas y de incertidumbre frente al futuro.
El desafío, tanto para el Estado como para el sector comercial, será reconstruir la confianza y reactivar un consumo que hoy parece vivir, más que una desaceleración, un proceso de agotamiento estructural.