Este domingo 19 de octubre de 2025, Bolivia lleva a cabo una segunda vuelta presidencial que podría marcar un giro decisivo en su rumbo político y económico. Tras la primera ronda del 17 de agosto y ante un escenario de crisis profunda, los electores deben elegir entre dos candidatos que proponen romper con casi dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo (MAS).
Los candidatos

Rodrigo Paz Pereira (centro-derecha) — Senador, del partido demócrata-cristiano, sorprendente puntero en la primera vuelta con cerca del 32 % de los votos.
Propone una reforma económica moderada: descentralización presupuestaria, estímulos a pymes, un impuesto único reducido, congelar actividades de empresas públicas deficitarias, digitalización del Estado y reforma educativa.
Busca un modelo de “capitalismo para todos” con preservación de programas sociales y transición controlada.
Jorge “Tuto” Quiroga (derecha) — Ex presidente de Bolivia, candidato de la alianza Libre, obtuvo alrededor del 26-27 % en la primera vuelta.
Su plataforma es claramente pro-mercado: recortes rápidos al gasto público, eliminación de subsidios al combustible, privatización de empresas estatales deficitarias, y una relación estrecha con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Su enfoque aspira a una transformación económica fuerte y rápida, con menor intervención estatal.
Qué dicen las encuestas
En la primera ronda, Paz lideró con ~32 % mientras que Quiroga obtuvo ~27 %.
Para la segunda vuelta, los sondeos muestran a Quiroga ligeramente por delante de Paz, aunque con una cantidad significativa de voto indeciso que podría cambiar el resultado.
Un análisis de encuestas apunta que el porcentaje de indecisos es elevado, lo que deja el margen abierto para que Paz remonte.
¿Por qué es relevante para la región?
Esta elección marca la posible ruptura de casi 20 años de hegemonía del MAS en Bolivia.
El país enfrenta una de sus peores crisis económicas: inflación alta, escasez de combustible, falta de dólares y caída de las exportaciones de gas.
El resultado no solo definirá al presidente, sino también hacia dónde se dirige la política económica, el rol del Estado, las relaciones internacionales y el rumbo de las reformas estructurales en Bolivia.
¿Qué sigue?
Tras el cierre de los centros de votación esta tarde, se espera que los primeros resultados se den a conocer en las próximas horas. Quien resulte electo asume el cargo el 8 de noviembre y tendrá ante sí el reto de gobernar sin una mayoría legislativa clara, en un parlamento fragmentado.