“La fe evitó una gran cirugía”: el conmovedor testimonio de una familia catamarqueña sobre la recuperación de un niño tras un grave accidente.
En el marco de las actividades de devoción al Beato Mamerto Esquiú, desarrolladas en la explanada de la iglesia de San José, se vivieron momentos profundamente emotivos con testimonios de fieles que aseguran haber recibido gracias por intercesión del fraile franciscano catamarqueño.
Uno de los relatos más impactantes fue el de Elizabeth, vecina del departamento Valle Viejo, quien compartió la experiencia vivida junto a su pequeño sobrino Agustín, un niño que sufrió un grave accidente doméstico cuando apenas tenía dos años.
Según relató, el hecho ocurrió hace aproximadamente dos años, cuando una motocicleta de 150 cilindradas cayó sobre el pequeño, provocándole severas lesiones en el rostro y distintas partes del cuerpo. “La parte del tanque cayó directamente sobre su cara y le produjo fracturas maxilofaciales. Tenía quebrada la mandíbula”, recordó con visible emoción.
Tras el accidente, el niño fue trasladado de urgencia primero al hospital de Villa Dolores y luego derivado al Hospital de Niños Eva Perón, donde debió ser intervenido quirúrgicamente de inmediato debido a la gravedad de las lesiones.
Elizabeth explicó que el panorama médico era complejo y que los profesionales advertían que Agustín probablemente necesitaría una nueva cirugía reconstructiva. El pequeño no podía hablar ni alimentarse con normalidad, mientras la familia atravesaba horas de angustia e incertidumbre.
Fue entonces cuando, según contó, comenzó una intensa cadena de oración encabezada por una vecina de Fray Mamerto Esquiú, identificada como “Maga de Farfán”, quien desde el primer momento pidió al Beato Mamerto Esquiú que intercediera por la salud del niño. “Ella comenzó a implorarle al Beato para que evitara una gran cirugía a un niño tan pequeño”, expresó.
Con el paso de los días, la evolución del pequeño sorprendió incluso a los profesionales médicos. Tras recibir el alta médica, la familia decidió continuar controles en la provincia de Córdoba, donde los especialistas constataron una recuperación considerada extraordinariamente rápida.
Finalmente, estudios posteriores revelaron que el hueso había soldado correctamente y que Agustín no necesitaría una nueva intervención quirúrgica. “Ya podía hablar, comer y expresarse normalmente. Fue impresionante el cambio en tan poco tiempo”, manifestó Elizabeth.
La mujer señaló además que el caso fue seguido por el doctor Gómez, especialista otorrinolaringólogo, junto al equipo médico del Hospital de Niños, quienes pudieron observar la favorable evolución del pequeño. Sin embargo, aseguró que la familia nunca comentó a los profesionales sobre la devoción al Beato. “Ellos hablan desde la medicina, pero para nosotros fue la fe. Fue el Beato”, sostuvo emocionada.
Actualmente, Agustín se encuentra en buen estado de salud y la familia decidió acercarse hasta San José para cumplir una promesa y agradecer públicamente la recuperación del niño. “Venimos a agradecer porque no necesitó esa gran cirugía que se requería desde el inicio”, expresó.
Consultada sobre la posibilidad de presentar formalmente el caso ante quienes impulsan la causa de canonización del Beato Mamerto Esquiú, Elizabeth indicó que todavía no lo dialogaron en profundidad con la familia, aunque aseguró que están dispuestos a aportar toda la documentación médica necesaria si la Iglesia así lo requiere. “Tenemos resonancias, placas y los médicos pueden explicar en qué condiciones llegó y cómo fue su recuperación. Verlo así después de semejante fractura realmente fue sorprendente”, afirmó.
Finalmente, dejó un mensaje de fe y esperanza para todos los devotos: “Le pedimos a la gente que siga creyendo y siga con la devoción. Yo siento que el Beato va a ser santo pronto”.
