
El Gobierno de Javier Milei dispuso una reestructuración de la Quinta de Olivos que modificará de manera sustancial el esquema de funcionamiento y seguridad de la residencia presidencial.
La medida contempla la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos y el traspaso a la Casa Militar de la responsabilidad integral sobre la seguridad del predio y de las residencias transitorias utilizadas por el Presidente y su familia. El proceso deberá completarse en un plazo máximo de 60 días.
La decisión también implica una reducción de la estructura de personal civil que hasta ahora desarrollaba distintas tareas en la Quinta.
Según los reportes publicados este jueves, alrededor de una docena de trabajadores fueron desplazados, mientras que otros empleados serían reasignados a diferentes dependencias. Entre las áreas alcanzadas aparecen sectores vinculados con la administración y el funcionamiento cotidiano de la residencia.
De acuerdo con la explicación oficial, el objetivo de la reorganización es elevar los estándares de eficiencia y seguridad del Presidente y de su entorno. La Casa Militar, que depende de la Secretaría General de la Presidencia, ya tenía entre sus funciones la custodia del Presidente, la Casa de Gobierno, la Quinta de Olivos y otros lugares de residencia transitoria. La nueva disposición amplía su responsabilidad dentro de la residencia presidencial.
El nuevo esquema no significa que todas las tareas de la Quinta queden necesariamente en manos de personal militar. Los reportes sobre la reorganización señalan que actividades como limpieza, cocina y otros servicios pueden continuar siendo desarrolladas por personal civil, aunque algunas funciones pasarán a depender de la estructura de la Casa Militar. La transferencia contempla además el traspaso de responsabilidades y bienes vinculados con el funcionamiento de la residencia.
La reestructuración generó además distintas versiones sobre las razones que llevaron al Ejecutivo a tomar la decisión. Algunos medios vincularon los desplazamientos con filtraciones de información relacionadas con una contratación de alimentos y con un episodio que involucró a uno de los perros del Presidente.
Esos elementos fueron mencionados por fuentes periodísticas y personas vinculadas al entorno de la residencia, pero no forman parte de la explicación oficial comunicada por el Gobierno, que fundamentó públicamente la medida en cuestiones de eficiencia y seguridad.
La modificación representa un cambio respecto del esquema administrativo que regía hasta ahora. La Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos tenía entre sus funciones la organización de las actividades de la Quinta, la administración de recursos, la coordinación de servicios y la gestión de contrataciones y suministros. Además, la custodia se desarrollaba en coordinación con la Casa Militar.
Con la nueva estructura, la Casa Militar tendrá un papel central en la seguridad y funcionamiento de la residencia presidencial. La implementación deberá concretarse durante los próximos 60 días, período en el que se realizará el traspaso de responsabilidades y bienes y se definirá el nuevo esquema operativo de la Quinta de Olivos.



