
La investigación por la desaparición de Maira Romina Cabrera, quien lleva más de un mes sin ser localizada, volvió a generar preocupación luego de las declaraciones del abogado de la familia, Rolando Crook.
El representante de la querella afirmó que cinco testigos habrían visto a la joven junto a su expareja, Eduardo “Pumpuna” Cejas, en la localidad de Telarito, departamento La Paz, el pasado 10 de agosto, fecha en la que se perdió su rastro.

Según explicó Crook, Maira habría viajado en colectivo desde Casa de Piedra hacia Telarito y varios testigos la observaron descender y acercarse a Cejas. “La última vez que se la ve, se la ve con Cejas”, sostuvo el abogado, quien remarcó que, a partir de ese momento, no existen certezas sobre el recorrido posterior de la joven ni sobre lo que pudo haber ocurrido.
El letrado también hizo referencia a antecedentes de conflictos entre Maira y Cejas. De acuerdo con lo incorporado al expediente, ambos habrían mantenido una discusión en julio por el pago de la cuota alimentaria de la hija que tienen en común.
Crook señaló que, durante ese episodio, se habrían producido amenazas y situaciones de violencia verbal, aunque aclaró que estos elementos forman parte de la investigación y deberán ser evaluados por la Justicia.
Otro de los puntos cuestionados por la querella es la versión según la cual Maira habría subido a un camión después de encontrarse con Cejas. Crook sostuvo que ese relato provendría del propio hombre y de algunos de sus allegados, y señaló que el vehículo mencionado todavía no habría sido identificado.
Además, la querella busca establecer cuál fue la última ubicación del teléfono celular de Maira, que habría dejado de funcionar alrededor de las 21 del 10 de agosto.
Mientras continúa la búsqueda, la familia mantiene sus sospechas sobre Cejas y reclama avances que permitan conocer el paradero de la joven. La fiscal de la Sexta Circunscripción Judicial, Jorgelina Sobh, continúa con la investigación, que deberá determinar qué ocurrió con Maira y si existen elementos suficientes para establecer responsabilidades.
Hasta el momento, las acusaciones no implican una condena ni permiten afirmar judicialmente la participación de una persona en la desaparición.



