El ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia, confirmó este martes que las investigaciones permiten afirmar “en un 99%” que el cuerpo encontrado en la zona de Estación Yeruá pertenece a Martín Palacios, el remisero catamarqueño que estaba desaparecido desde el pasado 7 de octubre.
El hallazgo se realizó en condiciones complejas: el cadáver estaba decapitado y presentaba la ausencia de algunas extremidades, lo que dificulta la identificación inmediata. Sin embargo, los elementos contextuales y las características físicas coinciden con las del remisero. La familia de Palacios ya fue notificada y se encuentra en contacto con las autoridades.
La vinculación con Pablo Laurta
Según explicó Roncaglia, la hipótesis más firme apunta a Pablo Laurta, detenido previamente por el doble femicidio de Córdoba, como el responsable del crimen. Las investigaciones indican que Laurta habría asesinado a Palacios para evitar que lo denunciara y se habría apropiado del vehículo del remisero, utilizándolo para continuar su fuga hacia el sur del país.
El caso de Palacios, aunque involuntario, forma parte de la cadena de crímenes que ya había conmocionado a la sociedad por su brutalidad y alcance. Las autoridades provinciales trabajan en la formalización de nuevas imputaciones contra Laurta, que podrían ampliarse tras la confirmación definitiva de la identidad mediante la autopsia.
Próximos pasos en la investigación
- La autopsia forense se realizará en las próximas horas y permitirá certificar la identidad del cadáver.
- Se espera que se profundice la investigación para determinar las circunstancias exactas de la muerte de Palacios y posibles cómplices.
- La policía y la justicia de Entre Ríos coordinarán con autoridades de otras provincias para esclarecer la cadena delictiva de Laurta y prevenir nuevas situaciones de riesgo.
El caso ha generado gran conmoción en la sociedad argentina y pone en evidencia la violencia vinculada a los delitos múltiples cometidos por el mismo individuo, así como la vulnerabilidad de víctimas inocentes que se cruzan en la trayectoria criminal de los perpetradores.