La madre de César Sena declaró en el juicio por el asesinato de Cecilia Strzyzowski que, como madre, trató de proteger a su hijo y reconoció haber intentado ocultar lo sucedido, al mismo tiempo que desligó a Emerenciano Sena de participación directa en el crimen.
Acuña explicó que no quería que Emerenciano “se enterara” porque quería proteger a César, quien según ella “por sus valores iba a llevar esto a la policía si era lo que yo imaginaba”.
En su testimonio relató que el 2 de junio de 2023 al mediodía vio a su hijo en la vivienda familiar con rasguños en el cuerpo y un comportamiento que le pareció extraño. Esa misma tarde, afirma, observó en la casa una puerta que normalmente no se abre, semiabierta, e ingresó para ver que había un bulto en una habitación que la hizo salir “espantada”.
La imputada reconoció que mintió porque “tenía miedo por César” y aceptó que su actuación “como mamá” implicó decisiones incorrectas, al mismo tiempo que negó haber ordenado trasladar el cuerpo de Cecilia para quemarlo en la chanchería familiar, aunque admitió que sí pidió “que me saquen el problema de encima” y que cambió su celular tras los hechos.
El crimen tuvo lugar en junio de 2023: Cecilia se dirigió a la casa de los padres de César para reunirse con él; fue registrada por una cámara al entrar, pero nunca se la vio salir. Los investigadores sostienen que fue asesinada dentro de la casa, su cuerpo trasladado al sector de chanchería del campo familiar, quemado y luego los restos esparcidos en distintas zonas del barrio.
En el proceso judicial figuran siete imputados: César Sena está acusado de homicidio triplemente agravado; sus padres, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, están imputados como coautores; y otros cuatro están acusados de encubrimiento agravado al haber colaborado para ocultar el crimen, limpiar la escena o trasladar restos.