La diabetes se consolida como un problema grave de salud pública en Argentina: se estima que alrededor del 14 % de los adultos padecen esta enfermedad, según la Federación Internacional de Diabetes (FID). Eso equivale a más de 4,3 millones de personas entre 20 y 79 años.
Síntomas y características
La diabetes mellitus es una enfermedad crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre (“hiperglucemia”) que, si se mantiene en el tiempo, puede dañar distintos órganos.
Los síntomas pueden variar según el tipo de diabetes:
En la diabetes tipo 1, los síntomas aparecen de forma rápida y clara: cansancio extremo, mucha sed, necesidad constante de orinar, pérdida de peso y visión borrosa.
En la diabetes tipo 2 (la forma más frecuente), los signos suelen desarrollarse lentamente. Muchas personas pueden no tener síntomas durante años.
Algunos de los síntomas más comunes incluyen: sed excesiva (polidipsia), necesidad frecuente de orinar (poliuria), aumento del apetito (polifagia), fatiga, pérdida de peso no intencional, visión borrosa, infecciones recurrentes y heridas que tardan en cicatrizar.
Además, muchas personas con diabetes no lo saben: según datos oficiales, aproximadamente 4 de cada 10 peciben su condición cuando se les hace un análisis.
Factores de riesgo
Entre los principales factores que incrementan la probabilidad de desarrollar diabetes están: sobrepeso u obesidad, sedentarismo, antecedentes cardiovasculares, hipertensión, colesterol alto y tabaquismo.
Un estudio reciente también alerta sobre otro factor de riesgo creciente: el consumo de bebidas azucaradas. Argentina está entre los tres países del mundo con mayor aumento de casos de diabetes tipo 2 atribuibles a este tipo de bebidas.
Tratamiento y prevención
El tratamiento de la diabetes se basa en cuatro pilares fundamentales: educación diabética, estilo de vida saludable, control médico y medicación si es necesario.
Un plan de alimentación saludable (con frutas, verduras, legumbres, proteínas magras), junto con actividad física regular, es esencial.
En el caso de la diabetes tipo 2, pueden usarse medicamentos orales como metformina o inhibidores SGLT-2 para controlar los niveles de glucosa.
Las personas con diabetes tipo 1 necesitan insulina diaria para vivir.
Además, es muy importante el monitoreo constante de la glucosa y el control de otros factores de riesgo, como la presión arterial y los lípidos.
Complicaciones
Si no se controla adecuadamente, la diabetes puede generar problemas serios: daño a los vasos sanguíneos, lo que aumenta el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal, problemas en la vista (retinopatía), neuropatía (daño a los nervios) y daño en los pies.

Situación en Argentina
Según la FID, la prevalencia en adultos es del 14 %, con más de 4,3 millones de casos.
La Encuesta Nacional de Factores de Riesgo también refleja un aumento: en 2018 se detectó que alrededor del 12,8 % de los adultos declaraban tener diabetes, un aumento significativo respecto a mediciones anteriores.
Además, según un estudio del IECS, aproximadamente 11 % de los adultos entre 35 y 74 años tienen diabetes tipo 2, pero casi un 25% de ellos no lo sabe.
En mujeres, se estima que 1 de cada 10 tiene diabetes, y aquellas que tuvieron diabetes gestacional deben realizar controles anuales tras el parto.
En síntesis se puede decir que la diabetes es una enfermedad crónica cada vez más frecuente en Argentina, y una parte significativa de quienes la padecen no están diagnosticados ni reciben tratamiento adecuado.
Dada su relación con factores prevenibles como la obesidad, el sedentarismo y el consumo de azúcares, las estrategias de prevención (mejor alimentación, ejercicio, educación) son fundamentales. Además, el diagnóstico temprano y el control constante de la glucosa pueden evitar complicaciones graves y mejorar la calidad de vida de millones de personas.