En una ceremonia realizada este 6 de enero en el Vaticano, el Papa León XIV puso fin al Año Santo de la Esperanza con el tradicional cierre de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, marcando el término del Jubileo 2025 y dejando un fuerte mensaje social y pastoral.
Durante la homilía que dio por finalizada la celebración, el Pontífice instó a los fieles a transformar la fe en acciones concretas, llamando a una Iglesia más abierta, solidaria y comprometida con los más vulnerables. Destacó la importancia de atender a migrantes, respetar a los extranjeros y no reducir a las personas a meros objetos de intercambio en un contexto de economía global que “intenta sacar provecho de todo”.
El Papa reflexionó también sobre la experiencia espiritual del Año Santo, que convocó a millones de peregrinos de todo el mundo, y subrayó que este tiempo de gracia debía servir para llevar la esperanza y la justicia más allá de las puertas de la basílica.
Además, animó a la comunidad católica a no limitarse a custodiar monuments religiosos, sino a hacer de cada parroquia “una casa acogedora” donde la fe se traduzca en solidaridad y compromiso con la dignidad humana.