En medio del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, su hija Gianinna Maradona volvió a sacudir el escenario judicial y mediático con declaraciones de extrema dureza que reavivan la polémica sobre los últimos días del ídolo. En una charla con periodistas que siguen de cerca el proceso, lanzó una acusación contundente: aseguró que existió “un plan” para provocar la muerte de su padre y vinculó esa presunta maniobra con intereses económicos relacionados a sus marcas.
El señalamiento no fue aislado ni ambiguo. Gianinna apuntó directamente contra el abogado Matías Morla y contra el equipo médico que atendía a Maradona en su internación domiciliaria. Según su visión, el entorno que rodeaba al exfutbolista habría actuado de manera coordinada, priorizando intereses económicos por encima de la salud del paciente. “Había un plan para matar a mi papá”, afirmó, en una de las frases más fuertes que se han escuchado desde el inicio del juicio.
Las declaraciones se dan en un contexto judicial extremadamente delicado. Actualmente, siete profesionales de la salud están imputados por su responsabilidad en la muerte de Maradona, bajo la figura de homicidio simple con dolo eventual, lo que implica que habrían sido conscientes del riesgo que corría el paciente y aun así no actuaron para evitarlo.
A esto se suma otra causa paralela vinculada al manejo de las marcas comerciales del exfutbolista, donde también aparece el nombre de Morla, acusado de presuntas irregularidades en la administración de esos derechos.
En su relato, Gianinna no solo se centró en lo judicial, sino también en lo humano. Describió un escenario de abandono, decisiones médicas cuestionables y un entorno que según sostiene no garantizó las condiciones mínimas para el cuidado de su padre. Criticó especialmente la modalidad de internación domiciliaria, señalando que no contaba con la infraestructura ni los controles necesarios para una persona en el estado de salud en el que se encontraba Maradona .
Además, puso el foco en el rol de quienes tenían influencia directa sobre el exfutbolista en sus últimos meses de vida. Según sus dichos, ese círculo cercano manejaba decisiones clave, incluso vinculadas a cuestiones comerciales, lo que alimenta la hipótesis de que los intereses económicos pudieron haber tenido un peso determinante en el desenlace.
El impacto de estas declaraciones es profundo, no solo por la gravedad de la acusación, sino porque proviene de una de las hijas del propio Maradona, en pleno desarrollo del juicio. Sus palabras no constituyen una prueba judicial en sí mismas, pero sí reflejan el clima de tensión, desconfianza y dolor que atraviesa a la familia, y que forma parte del trasfondo del proceso.
Mientras la Justicia avanza en la reconstrucción de los hechos, el caso sigue sumando capítulos que exceden lo estrictamente legal y se adentran en una trama compleja donde se mezclan negligencia médica, disputas familiares, intereses económicos y la figura de uno de los ídolos más grandes de la historia del deporte.
