En los últimos meses, distintos centros de salud del país reportaron un incremento de casos de gastroenteritis, especialmente durante los períodos de calor. Médicos e instituciones sanitarias advierten que uno de los principales factores asociados a esta enfermedad es el consumo de agua contaminada o no tratada adecuadamente, una problemática que se agrava en zonas donde el servicio de provisión de agua potable presenta deficiencias.
¿Qué es la gastroenteritis?
La gastroenteritis es una inflamación del estómago y los intestinos provocada por virus, bacterias o parásitos. Se transmite principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados, aunque también puede propagarse por contacto directo con personas infectadas.
Los agentes más comunes son el rotavirus, el norovirus, la Escherichia coli, la Salmonella y la Giardia lamblia, microorganismos que proliferan fácilmente en ambientes cálidos y húmedos.
Síntomas más frecuentes
Los síntomas suelen aparecer entre 12 y 72 horas después del contagio y pueden variar en intensidad según el agente causante y el estado general del paciente. Entre los más comunes se encuentran:
- Dolor abdominal o cólicos.
- Náuseas y vómitos.
- Diarrea líquida o con mucosidad.
- Fiebre leve o moderada.
- Malestar general y pérdida de apetito.
- En casos graves, deshidratación, especialmente peligrosa en niños pequeños y adultos mayores.
El agua contaminada, el principal vehículo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el agua contaminada es la causa de millones de casos de gastroenteritis cada año. El riesgo aumenta cuando el suministro carece de tratamiento adecuado o existen fallas en la red de distribución, permitiendo la entrada de bacterias o materia orgánica.
Roturas en cañerías, tanques domiciliarios sucios o fuentes naturales sin control sanitario son los principales focos de contaminación. En muchas comunidades del interior, el acceso a agua segura y tratada sigue siendo limitado, lo que incrementa la incidencia de enfermedades gastrointestinales.
Cómo prevenir la gastroenteritis
La prevención es la herramienta más eficaz para evitar contagios. Los especialistas recomiendan:
- Consumir agua segura:
- Hervir el agua al menos 3 minutos si se duda de su potabilidad.
- Utilizar pastillas potabilizadoras o filtros certificados cuando sea posible.
- Mantener tanques de agua limpios y cerrados herméticamente.
- Higiene alimentaria:
- Lavar bien frutas y verduras con agua segura.
- Cocinar completamente carnes, pescados y huevos.
- Evitar consumir alimentos callejeros o de dudosa procedencia.
- Higiene personal:
- Lavarse las manos con agua y jabón antes de comer o manipular alimentos, y después de ir al baño.
- Enseñar a los niños la importancia del lavado de manos.
- Evitar la contaminación cruzada:
- No utilizar los mismos utensilios para alimentos crudos y cocidos.
- Conservar los alimentos refrigerados a temperaturas seguras.
En bebés y niños: cuidados y cómo actuar
Los bebés y niños pequeños son los más vulnerables a la gastroenteritis, ya que pierden líquidos con mayor rapidez, lo que puede llevar a una deshidratación grave.
Signos de alerta de deshidratación:
- Llanto sin lágrimas.
- Labios o lengua secos.
- Hundimiento de la fontanela (parte blanda del cráneo).
- Orina escasa o ausente durante varias horas.
- Somnolencia o irritabilidad.
Qué hacer:
- Ofrecer líquidos constantemente, en pequeñas cantidades: agua segura, sueros de rehidratación oral, caldos o bebidas isotónicas (en niños mayores).
- Continuar con la lactancia materna, ya que ayuda a hidratar y refuerza las defensas.
- Evitar bebidas gaseosas, jugos industriales o infusiones.
- No administrar medicamentos antidiarreicos sin indicación médica.
- Consultar inmediatamente al centro de salud si el niño presenta vómitos persistentes, fiebre alta, sangre en las heces o signos de deshidratación.
Una enfermedad prevenible, pero con riesgo sanitario
La gastroenteritis transmitida por agua contaminada es una enfermedad evitable, pero sigue siendo un problema de salud pública, especialmente en zonas donde el acceso a agua segura no está garantizado.
Autoridades sanitarias insisten en que la potabilización y el control del agua deben ser una prioridad, ya que además de la gastroenteritis, su contaminación puede provocar hepatitis A, cólera, disentería y fiebre tifoidea.
“Garantizar agua segura es garantizar salud. Cada brote de gastroenteritis es un llamado de atención sobre la necesidad de fortalecer la infraestructura sanitaria y la educación comunitaria”, señalaron desde la Secretaría de Salud Ambiental.