Internacionales 07 de septiembre de 2026

La ultraderecha logró un triunfo histórico en Alemania, pero no alcanzó la mayoría parlamentaria.

Boggio
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Berlín.


La Alternativa para Alemania (AfD) consiguió este domingo un triunfo histórico en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en el este del país, al obtener alrededor del 44% de los votos. El resultado representa un avance sin precedentes para la ultraderecha alemana desde el final de la Segunda Guerra Mundial y vuelve a encender las alarmas sobre el crecimiento de las fuerzas nacionalistas y antiinmigración en una de las principales potencias de Europa.

Sin embargo, el resultado no fue suficiente para alcanzar la mayoría absoluta. Con cerca del 44% de los votos, AfD quedó a pocos escaños de controlar por sí sola el Parlamento regional. El partido consiguió 39 bancas sobre un total de 83, mientras que la CDU del canciller Friedrich Merz sufrió una fuerte caída y quedó alrededor del 17-18%, muy por debajo del resultado obtenido en los anteriores comicios. 

El principal obstáculo para AfD será ahora conseguir apoyos para formar gobierno. Los principales partidos tradicionales mantienen el denominado “cordón sanitario”, una política de aislamiento que impide pactar con la formación ultraderechista. La CDU, el SPD, Los Verdes y La Izquierda tienen posiciones diferentes entre sí y tampoco existe una combinación sencilla para construir una mayoría alternativa, por lo que el escenario político de Sajonia-Anhalt quedó abierto a negociaciones.

El candidato de AfD, Ulrich Siegmund, calificó el resultado como un momento histórico y sostuvo que los votantes enviaron un mensaje para producir un cambio político profundo. La dirigencia nacional del partido, encabezada por Alice Weidel, también reclamó la posibilidad de formar gobierno y tendió la mano a otros sectores, incluida la CDU. Hasta ahora, los conservadores han descartado una alianza con AfD.

El resultado trasciende las fronteras de Sajonia-Anhalt. AfD ya había conseguido convertirse en una fuerza de peso nacional y este nuevo avance demuestra que su crecimiento no se limita a las elecciones federales. La formación propone un fuerte endurecimiento de las políticas migratorias, una revisión de la relación con Rusia y cambios profundos en cuestiones económicas, sociales y europeas. Su triunfo también fue celebrado por dirigentes de otras fuerzas de extrema derecha del continente, que interpretaron la elección como una señal de cambio político en Europa.

La gran incógnita ahora es si AfD conseguirá romper el aislamiento político y llegar por primera vez al gobierno de un estado alemán desde 1945. Aunque todavía no tiene los números para gobernar en soledad, el 44% obtenido constituye una demostración de fuerza de enorme impacto y obliga a los partidos tradicionales a replantear su estrategia frente al avance de la ultraderecha.

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