
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una leve recuperación durante septiembre, aunque el resultado todavía no alcanza para revertir el desempeño negativo acumulado durante 2026.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas aumentaron 0,3% en términos reales frente al mismo mes del año pasado, pero retrocedieron 1,2% respecto de agosto. En los primeros nueve meses del año, acumulan una caída del 2,1%.
El resultado de septiembre interrumpió dos meses consecutivos de retrocesos interanuales. Sin embargo, el comportamiento mensual mostró que la recuperación todavía es limitada. Según CAME, la demanda permaneció concentrada principalmente en compras cotidianas, reposiciones indispensables y productos de menor valor, mientras que los consumidores continuaron postergando adquisiciones de mayor costo.
La entidad vinculó parte de la baja frente a agosto con el final de los picos de consumo asociados a fechas festivas y escolares, además de una menor disponibilidad de ingresos y mayores límites para financiar compras con tarjetas.
El comportamiento fue diferente según el rubro. Cinco de los siete sectores relevados registraron incrementos interanuales. Textil e indumentaria encabezó las subas con un 5%, seguido por Calzado y marroquinería, con 3,5%; Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con 3,3%; Farmacia, con 1,5%; y Perfumería, con 0,7%. En cambio, Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles tuvo una caída del 3,4%, mientras que Alimentos y bebidas retrocedió 3,1%.
El informe también mostró una diferencia importante entre las modalidades de comercialización. Las ventas online realizadas por comercios que cuentan con locales físicos crecieron 19,4% interanual en septiembre y aumentaron 8,7% frente a agosto.
El crecimiento del canal digital contrastó con el desempeño general del comercio minorista y mostró el peso cada vez mayor de las operaciones por internet dentro de las estrategias de venta de las pymes.
La forma en que los consumidores realizaron sus compras también reflejó un escenario de mayor cautela. Las familias priorizaron productos necesarios, segundas marcas y alternativas económicas, mientras dejaron para más adelante gastos de mayor magnitud, como muebles, obras integrales o compras importantes de indumentaria. Las promociones bancarias y las cuotas cortas sin interés tuvieron además un papel relevante para concretar operaciones.
Del lado de los comerciantes, la percepción sobre la situación actual continúa siendo prudente. El 50,2% de los empresarios consultados por CAME consideró que la situación de su negocio no cambió respecto de septiembre de 2025, mientras que el 44,3% señaló un empeoramiento y apenas el 5,6% manifestó una mejora. A su vez, el 55,7% consideró que el contexto actual no es adecuado para realizar inversiones, frente a un 13,4% que sí lo considera favorable.
Las expectativas para los próximos doce meses presentan un panorama dividido. El 44,1% de los comerciantes espera que la situación de su empresa permanezca estable, el 41,8% proyecta una mejora y el 14,1% prevé un deterioro. De esta manera, el repunte de septiembre aparece como una señal de estabilización parcial, pero todavía dentro de un escenario de consumo moderado y con una caída acumulada del 2,1% durante los primeros nueve meses del año.



