El presidente Javier Milei volvió a agudizar la tensión política dentro de la Casa Rosada al lanzar fuertes acusaciones contra su propia vicepresidenta, Victoria Villarruel, asegurando que habría intentado boicotear su gestión y traicionarlo políticamente.
Durante una entrevista concedida a un medio internacional en el marco de su gira por España, el mandatario argumentó que no le resulta “sorprendente” que Villarruel haya podido “intentar cancelarlo” o “hacerle daño” tras observar su comportamiento en los últimos años. Milei expresó que estas supuestas acciones formarían parte de una estrategia sostenida para perjudicar su gobierno desde adentro.
Milei afirmó que las tensiones con la vicepresidenta no son nuevas y que se remontan incluso a antes de la llegada al poder. Según él, desde su rol, Villarruel habría buscado posicionarse políticamente de manera independiente y haber estrechado vínculos con sectores que, según el presidente, son “complicados” y contrarios a la agenda del Gobierno.
El presidente también vinculó estas diferencias a momentos clave de su gestión, como el tratamiento de leyes en el Congreso que generaron discrepancias internas y que, en su evaluación, habrían sido aprovechadas por su entorno político para debilitar su gestión.
Las declaraciones de Milei se enmarcan en un conflicto que se ha profundizado a lo largo de 2025 y 2026, marcado por distanciamientos y declaraciones cruzadas entre ambos dirigentes.
En años recientes, el propio jefe de Gabinete y otros funcionarios cercanos al presidente habían señalado que la vicepresidenta estaba distanciada de la toma de decisiones del Gobierno, lo que reflejó una crisis interna prolongada.
La disputa marcó varios hitos públicos, desde fuertes calificativos cruzados hasta la disputa por el control de la agenda política de la coalición oficialista, generando especulaciones sobre la estabilidad del proyecto de Gobierno de Milei y el rol institucional de Villarruel, quien también preside el Senado.
La fractura interna en el Ejecutivo se produjo en un contexto de desafíos económicos, debates legislativos complejos y tensiones con distintos sectores políticos.
Esto ha alimentado especulaciones sobre el impacto que las fricciones podrían tener de cara a las elecciones de 2027, así como sobre el futuro de la coalición política que llevó a Milei al poder.
Por su parte, Villarruel no realizó declaraciones públicas inmediatas sobre la acusación más reciente, aunque en el pasado ha defendido su postura institucional y planteado diferencias de criterio con la línea del Ejecutivo en materias económicas y de políticas internas.