
Quito atravesó una jornada marcada por múltiples incendios forestales que afectaron distintos sectores del Distrito Metropolitano y obligaron a desplegar un importante operativo de emergencia.
Durante el jueves 17 de septiembre se registraron nueve focos de incendio, favorecidos por las altas temperaturas, los fuertes vientos, la vegetación seca y las condiciones de baja humedad. El cerro Casitagua, ubicado al norte de la capital ecuatoriana, concentró uno de los principales frentes y llegó a afectar unas 200 hectáreas de vegetación.
El combate contra las llamas requirió la intervención de cientos de efectivos, decenas de vehículos y medios aéreos. Bomberos de Quito trabajaron junto con helicópteros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, realizando decenas de descargas de agua para contener el avance del fuego y evitar que alcanzara sectores habitados. Mientras algunos de los incendios fueron controlados, los equipos de emergencia continuaron trabajando en zonas como Casitagua, La Vicentina y Jatubamba.
Ante la proximidad de las llamas, 48 personas fueron evacuadas de manera preventiva en el sector del cerro Casitagua. Hasta los últimos reportes disponibles no se habían registrado víctimas mortales ni viviendas afectadas directamente por ese incendio, aunque las autoridades mantuvieron el operativo debido al riesgo de propagación. El humo generado por los incendios también extendió la preocupación hacia distintos barrios de Quito por el deterioro de la calidad del aire.
Las autoridades recomendaron a la población evitar actividades físicas y permanencia prolongada al aire libre en los sectores afectados por el humo, además de mantener puertas y ventanas cerradas cuando la concentración de humo sea elevada. El episodio se produce en una temporada especialmente compleja para Quito: desde junio se han registrado cerca de 200 incendios forestales y más de 1.200 hectáreas de bosque y vegetación resultaron afectadas en el Distrito Metropolitano.



