Bogota.
Colombia vivió una jornada de extrema tensión política y de seguridad este martes, cuando el presidente Gustavo Petro aseguró que escapó de un intento de asesinato, y al mismo tiempo se confirmó el secuestro de una senadora por parte de grupos armados ilegales.
El mandatario colombiano primer presidente de izquierda en la historia del país relató que la noche del lunes, mientras se trasladaba en una aeronave hacia el departamento de Córdoba, no pudo aterrizar debido a que existía el temor fundado de que el aparato fuera blanco de disparos desde tierra. Para evitar un posible ataque, la aeronave se dirigió durante varias horas hacia mar abierto antes de llegar a un lugar fuera de la ruta prevista, según sus declaraciones.
En paralelo, se confirmó el secuestro de la senadora indígena Aída Quilcué, figura del oficialista Pacto Histórico y cercana a Petro, junto a miembros de su equipo de seguridad en una carretera del departamento del Cauca, una zona bajo control de disidencias de las FARC. Las autoridades y la familia de Quilcué informaron que su vehículo fue encontrado vacío, y actualmente se intensifican los operativos para dar con su paradero.
Petro vinculó estos hechos con un presunto plan de una “nueva junta del narcotráfico”, en el que, según el propio presidente, narcotraficantes y grupos armados ilegales buscan atentar contra su vida y presionar políticamente en medio de la campaña electoral, que se celebrará dentro de tres meses.
La comunidad internacional sigue con preocupación el deterioro de la seguridad en Colombia, donde la violencia política y los ataques de grupos ilegales han marcado la escena en los meses previos a las elecciones de 2026.