La escalada de tensión entre Estados Unidos y Venezuela por el control de recursos energéticos volvió a sacudir los mercados internacionales esta semana tras la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de ordenar un bloqueo total a todos los buques petroleros sancionados que entran o salen de Venezuela.
La medida intensifica la presión de Washington sobre el gobierno de Nicolás Maduro, al tiempo que abrió una nueva etapa de confrontación geopolítica en el sector energético.
La reacción de los mercados no se hizo esperar: los precios internacionales del petróleo subieron más de 1 %, con el crudo Brent cotizando por encima de los 60 dólares por barril, en un repunte impulsado por la percepción de que una restricción prolongada al suministro venezolano podría estrechar la oferta global.
Aunque Venezuela aporta menos del 1 % de la producción mundial de petróleo, el anuncio del bloqueo y la incautación de un buque petrolero en días recientes elevaron la incertidumbre entre los inversores y operadores energéticos.
En Caracas, el gobierno venezolano aseguró que sus exportaciones de crudo continúan “con normalidad”, pese a las amenazas del bloqueo, y calificó la acción estadounidense de “irracional” y agresiva, mientras que sus aliados internacionales, como Irán y China, denunciaron el accionar de Washington.
A nivel local, analistas advierten que las subas en los precios del crudo y de los combustibles podrían terminar incidiendo en economías regionales, incluida Catamarca, donde sectores productivos y consumidores finales sienten el impacto de variaciones en los costos energéticos a partir de la dinámica del mercado internacional.