
La Zona Franca de Tinogasta tiene nueva conducción. Abel Martínez fue puesto oficialmente en funciones como director provincial de la Zona Franca, en un acto encabezado por el ministro de Transporte de Catamarca, Lucas Poliche.
El funcionario tendrá bajo su responsabilidad la continuidad de uno de los proyectos que el Gobierno provincial presenta como estratégico para ampliar la matriz productiva, industrial y comercial de Catamarca.
Martínez llega al cargo luego de desempeñarse como secretario de Industria y Desarrollo del Municipio de Tinogasta y con antecedentes vinculados al ámbito educativo y a iniciativas de desarrollo productivo.
La designación se produce en un momento particularmente importante para la iniciativa, ya que el proyecto todavía debe atravesar una instancia institucional determinante en la Legislatura provincial.
El convenio de adhesión al régimen de la Ley Nacional N.º 24.331, firmado previamente entre Nación y Catamarca, requiere la correspondiente ratificación legislativa para avanzar en la creación de la Zona Franca. El nuevo funcionario deberá, por lo tanto, asumir una gestión que no se limitará a la administración del futuro enclave productivo, sino que estará atravesada por la necesidad de consolidar acuerdos políticos e institucionales que permitan convertir el proyecto en una estructura efectiva de producción, comercio e inversión.
La apuesta oficial apunta a que la Zona Franca tenga un perfil mixto, industrial y comercial, con beneficios tributarios y aduaneros destinados a favorecer la radicación de empresas y mejorar las condiciones para el desarrollo de actividades vinculadas al comercio exterior.
El objetivo excede, en ese sentido, a Tinogasta y plantea una estrategia de alcance provincial: articular la producción minera y agroindustrial con nuevas cadenas de valor, fortalecer la logística y aprovechar la ubicación de Catamarca dentro del esquema de integración bioceánica.
En esa planificación aparece como elemento central el Paso Internacional de San Francisco y su potencial vinculación con el Corredor Bioceánico, una infraestructura que podría adquirir mayor relevancia si la provincia consigue transformar sus ventajas geográficas en una plataforma concreta para exportaciones e inversiones.
El desafío para Martínez será transformar las expectativas generadas alrededor de la Zona Franca en resultados verificables.
La iniciativa es presentada por sus impulsores como una herramienta capaz de beneficiar no solamente al Oeste catamarqueño, sino también a sectores productivos de otras regiones, incluida la Capital y el área industrial de El Pantanillo, mediante una mayor articulación logística y comercial.
Sin embargo, para que ese potencial se materialice será necesario avanzar en infraestructura, atraer inversiones, generar condiciones competitivas y definir con precisión el modelo de funcionamiento. La nueva conducción asume así en una etapa decisiva: la Zona Franca dejó de ser solamente un proyecto anunciado y comienza a requerir decisiones concretas para convertirse en una política productiva de largo plazo para Catamarca.



