Politica 11 de septiembre de 2026

Fiambalá le disputa a Tinogasta el control de la Zona Franca.

Boggio
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La Zona Franca de Tinogasta, presentada durante los últimos meses como uno de los proyectos estratégicos para el desarrollo productivo del Oeste catamarqueño, quedó ahora en el centro de una disputa territorial que puede modificar el escenario previsto originalmente.

El intendente de Fiambalá, Raúl Úsqueda, formalizó ante el gobernador Raúl Jalil el pedido para que la Zona Franca sea instalada en esa ciudad y no en la cabecera departamental de Tinogasta. La iniciativa introduce un nuevo actor en una discusión que hasta ahora parecía encaminada y plantea una pregunta de fondo: dónde debe localizarse una infraestructura que pretende tener impacto no solamente departamental, sino provincial y regional.


El planteo de Fiambalá no es menor porque la discusión sobre la ubicación de la Zona Franca está directamente relacionada con las posibilidades logísticas y productivas que ofrece el Oeste. Fiambalá se encuentra sobre el corredor de la Ruta Nacional 60 y constituye uno de los puntos estratégicos de conexión hacia el Paso Internacional de San Francisco, una vía que puede adquirir todavía mayor importancia dentro de las proyecciones vinculadas al comercio exterior y al denominado Corredor Bioceánico.

Desde esa perspectiva, la propuesta fiambalense busca instalar el argumento de que la cercanía con los circuitos de transporte hacia Chile podría convertir a la localidad en una alternativa competitiva para radicar un enclave destinado a actividades industriales, comerciales y logísticas.


La controversia aparece, además, cuando la Provincia acaba de darle una nueva estructura institucional al proyecto. Abel Martínez asumió como director provincial de la Zona Franca de Tinogasta y tendrá a su cargo la continuidad de una iniciativa que contempla beneficios tributarios y aduaneros para promover inversiones.

El convenio de adhesión al régimen de la Ley Nacional N.º 24.331 debe ser ratificado por la Legislatura provincial, por lo que el proyecto todavía atraviesa una etapa institucional determinante.

En ese contexto, el pedido de Fiambalá agrega una discusión política que deberá ser resuelta antes de que la iniciativa termine de consolidarse: si la Zona Franca será entendida principalmente como una obra localizada en Tinogasta o como una herramienta estratégica para todo el departamento y, por extensión, para el conjunto de Catamarca.


Desde el oficialismo provincial ya se buscó relativizar la idea de una confrontación. El diputado nacional Sebastián Nóblega sostuvo que «no hay disputa por la Zona Franca» y planteó que debe convertirse en una política de Estado provincial, con beneficios que alcancen a distintas regiones.

Incluso señaló que empresas radicadas en El Pantanillo podrían articular con el proyecto beneficios y logística. Sin embargo, el pedido formal de Fiambalá demuestra que existe una discusión concreta sobre la localización y que detrás de ella aparecen intereses territoriales legítimos: infraestructura, empleo, inversiones, logística y capacidad de captar nuevas actividades productivas.

El desafío político será evitar que la disputa entre localidades termine debilitando un proyecto que todavía necesita atravesar instancias legislativas y administrativas, y lograr que la Zona Franca sea definida por criterios técnicos, económicos y estratégicos capaces de demostrar cuál ubicación ofrece mayores beneficios para el desarrollo de Catamarca.

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