
La Organización Meteorológica Mundial anticipó que el fenómeno climático podría alcanzar una intensidad muy fuerte durante los próximos meses y prolongarse hasta febrero de 2027, con posibles consecuencias sobre las lluvias, las temperaturas y la ocurrencia de fenómenos extremos.
La advertencia internacional encendió las alertas debido a la magnitud que podría alcanzar el actual episodio de El Niño. Según la OMM, existe una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno continúe hasta febrero, mientras que su máxima intensidad se produciría durante los próximos meses.
El fenómeno se caracteriza por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial y tiene capacidad para alterar los patrones atmosféricos a escala global. Entre sus posibles consecuencias se encuentran lluvias intensas, inundaciones, sequías y períodos de calor extremo, aunque los efectos pueden variar considerablemente de una región a otra.
La magnitud del calentamiento oceánico ya es significativa. El informe citado por El Ancasti señala que la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial centrooriental pasó de estar 1,5 °C por encima del promedio entre mayo y julio a registrar valores semanales de entre 2,2 °C y 2,6 °C sobre lo normal entre fines de julio y mediados de agosto. En algunas zonas, las temperaturas debajo de la superficie superaron incluso los 8 °C por encima del promedio.
Las primeras consecuencias ya aparecen
La preocupación no es solamente preventiva. Panamá y El Salvador ya declararon emergencias, mientras que Ecuador estableció una alerta roja debido al agravamiento de las condiciones. En Panamá, incluso se redujo el tránsito de embarcaciones por el impacto del fenómeno sobre las condiciones de navegación.
Desde Naciones Unidas también remarcaron la necesidad de fortalecer las medidas de prevención. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió sobre la magnitud que está adquiriendo El Niño y llamó a acelerar las acciones destinadas a proteger a las poblaciones más expuestas.
Aunque El Niño no es provocado por el cambio climático, los especialistas advierten que puede potenciar los efectos del calentamiento global y contribuir a que determinados fenómenos meteorológicos extremos sean más intensos. Además, el calor acumulado en los océanos puede continuar influyendo sobre la atmósfera incluso después de que el fenómeno pierda intensidad.
Para el período comprendido entre septiembre y noviembre, la OMM anticipa una mayor probabilidad de temperaturas superiores a las habituales en gran parte de las regiones terrestres. La evolución del fenómeno será seguida de cerca durante los próximos meses por su potencial impacto sobre el clima y las actividades humanas.



