
La morosidad de los hogares argentinos continúa en niveles elevados y los bancos ya avanzaron con una importante cantidad de refinanciaciones para intentar contener el deterioro de las carteras. Según estimaciones del sector, más de 500.000 préstamos que se encontraban en situación irregular ya fueron reestructurados, en un proceso que busca darles mayor plazo a los deudores y reducir la presión de las cuotas.
El Banco Nación advirtió, sin embargo, que los niveles de irregularidad todavía permanecen elevados y que no existen suficientes elementos para afirmar que el proceso de normalización esté consolidado. La entidad explicó que el aumento de la mora estuvo relacionado con la expansión del crédito, el mayor peso de los vencimientos sobre los ingresos familiares y un escenario de tasas de interés más exigente.
Uno de los principales problemas está relacionado con el presupuesto de las familias. Aunque los salarios reales tuvieron una recuperación parcial, el incremento de gastos esenciales redujo el dinero disponible para afrontar préstamos y tarjetas. A julio de 2026, la morosidad alcanzaba al 26,6% de los titulares de créditos, mientras que la irregularidad medida sobre el monto total de los préstamos llegaba al 18%.
El problema es especialmente fuerte entre los jóvenes de 18 a 25 años, donde la mora alcanzó al 33,4% de los clientes. También existe una relación directa entre el nivel de endeudamiento y el riesgo de incumplimiento: el índice de mora llega al 21,9% entre quienes tienen una sola entidad financiera y escala hasta el 57,6% entre quienes mantienen deudas con diez o más instituciones.
El Banco Nación viene ampliando las alternativas de refinanciación. La entidad informó recientemente una reducción de la tasa para refinanciar deudas, mientras que sus planes contemplan plazos que pueden extenderse hasta 120 meses. El objetivo es aliviar las cuotas, aunque el propio banco advierte que el efecto de estas medidas sobre las estadísticas de morosidad llevará tiempo y dependerá de que los nuevos planes puedan madurar y ser cumplidos por los deudores.



